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Editorial del Décimo Noveno Número

DECIMONÓNICO YO

 

            Una corriente gélida crepita al deshacerse ante mi aura. Ya casi he olvidado su lugar de origen. Al irrumpir en este mundo, miráronme como a bicho pintoresco, una cabriola inusitada que pronto queda en el olvido. Mis consignas eran trasnochadas; las causas comunes pertenecían a otro tiempo, ajenas a un siglo donde prima el sálvese quien pueda. Mi código de honor y de palabra, eran cosa proscrita por Cronos, condenada al escarnio. Con mis pies puestos en las tierras del ayni, hube de contemplar el desvarío de quienes jamás podrían solos: rehusarse a unir esfuerzos, esmerarse por el contrario en tirar cada cual por su lado. En tanto mis primeros pasos aguardaban el empuje de una fuerza colectiva, el berrinche de timoratos fue tufo acosador. Dúnamis es orate, el olvido le dará su merecido, y vedme hoy aquí, decimonónico y ascendente.

            Mi casa, precaria todavía, lejos aún de ser el santuario que en mi corazón habita, sus postes sencillos pero firmes, ondas continuas, cacofónico sonido, voces de piedras dando contra mis esquinas, como dan las aguas contra la playa, nunca nos causaron sobresalto alguno. Prosiguió en casa nuestro culto y coito, y lo único que sacudiose fue el fragor infinito de mis tentáculos/chispa alcanzando las estrellas. No obstante una noche repentina, mientras contemplaba embelesado la gloria de mi próxima década, se vinieron abajo mis astas y me hallé otra vez solo como al principio.

            Doté de ojos y fauces mil a uno de tantos codos que me sobran, y lo puse a ladrar a las piedras, descendió a los abismos de donde proceden aquellas ondas maledicentes, solo para comprobar que así como es abajo es arriba. Detractores habitan en el vacío, los muertos no hablan, creí, mas de sus bocas brotan volutas de humo tan cenizo como su envidia. Ellos no dicen nada, pero murmuran. Ellos se ausentan, mas día y noche me observan. Su ojo malsano se figura puntero láser en mi testa, timorato jamás halará del gatillo. Viven mascullando, macerando en sus pútridas jetas el visceral deseo de verme desvanecer en el olvido, ¡pero vivo en sus mentes más presente que en mí mismo! ¡I-o; i-o!

            Pero pagué una vez más el noviciado, ignorando las bajezas que tienen los mortales por cotidianas. Creí que sus odios, carentes de acción alguna, jamás podrían ponerme zancadilla. Me fui pues de bruces tropezando con una piedra que brotó cual la hierba. Me puse de pie sin ceremonia alguna, sin espetar improperio. Sacudime frívolamente, alcé mis postes de nuevo en su sitio, y erguí con la piedra otro altar a mi eterna trayectoria.

            Clamor constreñido jamás será voz ecuánime. Yo soy el canto coral de los que arriaron tras las puertas. Yo soy el unísono, de los que confinaron a no poder ver la luz. Yo soy la energía aglomerada de tantas letras buscando emerger. Ha imperado la falacia de que auge y esplendor como el mío pertenecen a siglos pasados, a aquellos días cuando el arte de la palabra fue contemplación común, y nombres de grandeza fueron paridos sin escatimar. Yo pues, decimonónico, me yergo altanero y desafiante: todavía hay mucho más por ver. Oíd las muchas voces que me hacen ensanchar, traigo una corriente interminable que anegará  esos infames cerrojos y puertas. Llenaré este mundo con los prodigios que merece. Entonces las plumas robustas no volverán a languidecer.

            Heme aquí decimonónico, pero jamás anacrónico – ese filófago es mi cabalgadura – soy yo quien marca el compás de los tiempos. ¡I-o; i-o! Yo Dúnamis, yo dunamai. ¡Todo lo puedo! Voy haciendo surco, regando dunamina con paciencia y veleidad, trayendo frescura y renuevo a este arte. ¿Quién me diga ahora altisonante? ¿Quién me llame ahora inmerecedor de mi nombre? De mí jamás dudaron, sino que con fe ciega e inquebrantable me sentenciaron incapaz, y mi nombre tuvieron por pantomima. Hoy, decimonónico, soy febril locura aquí y allá. Soy pasión que alborota dos continentes. Soy un coro de voces infrenable, abriendo camino, trasformando el siglo, forjando cultura. Soy Dúnamis, el que vino de arriba para comenzar desde abajo. Soy el bizarro que se rige bajo sus propias reglas. Mi credo es al arte, la belleza mi respiración; vigencia son mis huellas.

            Decimonónico yo, trasciendo, marco con mis tórridos pasos un canal para el más grande río, ¡y me río! ¡I-o; i-o! ¡Yo soy tempestad! No es Dúnamis el pasado, sino que todo reinvento al pasar, y lo que queda tras de mí, bajo mi augusta sombra, eso es lo pasado. Como aquellas envidias que me lanzaron, en fútil intento de probarme amilanable. Expuesto el irrisorio sabotaje, me revisto pues con una capa más de luz. Una nueva envoltura añado a mis densas glorias, una coraza de siete colores. Resplandor excelso prodigan mis alas, heme ahora cubierto con espectro luminoso por manto. ¡I-o; i-o! Vuélvanse miradas torvas al hoyo mezquino de donde surgieron.

Hoy resplandezco una vez más, decimonónico, mostrando cada vez con mayor garbo fehaciente, que mis rasgos vitales son luz, que lo trasnochado es lo que se resiste a lo inevitable; que las ondas de mis pisadas cada vez más firmes, demuestran que dunamitaré este cosmos, y nada ni nadie será obstáculo que prevalezca ante mi nombre. Que mi sustancia, la fuerza de muchos, caminando sin temores en una misma dirección, es vigente y eterna. Sí, decimonónico para demostrarlo. Haciendo ver una vez más que ni la envidia ni la mezquindad pueden detener a los de mi especie. Porque nuestra propia esencia es nuestro escudo, y la historia no nos dicta lo que ha de ser de nosotros. Porque yo vine para montarme en la historia y conducirla ¡por donde a mí me plazca! ¡I-o; i-o!

 

Alter ego

 

 

Revista Dúnamis   Año 11   Número 19   Octubre 2017
                                   Páginas 1-2

Editorial del Décimo Octavo Número

 

 

Común denominador

El término común denominador es usado en matemática y si intentamos explicar con palabras lo numérico, se dirá que es encontrar un sustento, o un sustrato común que pueda unificar todas las propuestas. Se trata de homogenizar las propuestas que se detallan en este caso en nuestro número décimo octavo.

Las propuestas de este número son muy disímiles, las hay desde clásicos sonetos, poemas en verso libre, versos muy cortos, micro-relatos. Entonces en el fondo y en la forma lo que llaman: lo Dionisiaco y lo Apolíneo, vemos difícil establecer un común denominador del número décimo octavo.

Tampoco podemos decir que todos los autores son recurrentes, porque gracias a la literatura, nuestro número convoca sorpresas agradables de nuevos autores que se nos unen y cuyas propuestas refrescan el repertorio ordinario de Dúnamis.

A lo mejor podríamos sugerir como común denominador algún factor circunstancial y no literario; me atrevería a decir que nuestros autores están en una Caja de Música, suelen ser autores no muy conocidos en sus lugares de procedencia, no se dedican por completo a la literatura y que al abrir la Caja de Música su magia se hará presente, por ello estimado lector, no cierre la caja, vea un poco y lea la variedad de estos autores poco conocidos, pero de gran calidad que en este número lo deleitarán sonando la orquesta en el momento que usted continúe la lectura sabia y serena.

Rubem Leite, utiliza una ágil narración muy interesante y juega con dos tipos de narradores, el omnisciente y el protagonista. No adelanto líneas suyas, porque sería restarle emoción, es un relato que mantiene la emoción desde el inicio hasta el final.

“Jsoe Batazos” nos trae un poema a lo moderno, lo hace diferente su visión intimista y desarrolla un sentimiento desde el inicio hasta el final, cumple con la rima y métrica de un soneto.

Me encanta la propuesta en Prosa Poética de Beatriz Rastaldo, sobre todo a esos poetas que juegan con la ambigüedad de algún modo y Rastaldo lo hace con la indefinición de géneros, subrayo esta imagen de uno de sus poemas: Círculos de Azúcar, donde un espejo ya no volverá a tener el mismo significado: “Escribo un beso en su estática pregunta”.

Sin duda Libanny Pérez es una gratísima sorpresa, con pocas palabras construye universos y expande la poesía al infinito. Sería muy feo colocar algo en este prólogo de su poesía breve pero certera, sin duda estos poemas hacen que la gente se vuelva a enamorar de la poesía, por ello es un sacrilegio colocar acá un verso, invito al lector a leerla.

El soneto de “Miguel Starusk” es diferente al anterior comentado, este es más descriptivo, con un enfoque más externo; a pesar de la estructura rígida del soneto, hace malabares con las palabras:

 “¡Y los versos atacan! Van subiendo a mi mano
una música triste de baldía ilusión”

En el caso de Fátima Farhan, ella cultiva muy exitosamente el versolibrismo y va conduciendo al autor a su propósito, en su poema cuenta una historia interesante:

“Fui gemela que dilató relieve en penumbra,
un arenal desquiciado en el circunvolar del fuego,
al que vierte su copa donde profeso escaldar el caos”

De “Juan Clamor” nos llega un texto narrativo cuidadosamente trabajado, este es más sobrio, más pausado que el de Rubem, pero sus descripciones grandilocuentes nos invitan a tomar una taza de café y comenzar a leer: “En el centro del perímetro estaba el fogón, con patas y soportes de madera y plataforma de barro. Sobre él descansaban tres piedras y encima de ellas una olla de aluminio ennegrecida de hollín en la que hervía, al influjo del fuego generado por la combustión de la leña, una porción de frijoles que Tatica ablandaba para el almuerzo”.

Otra gratísima sorpresa viene de Luz Elena Salazar, un texto de género indefinido, utiliza la causalidad como método para imprimir ritmo, pero de lo coloquial inventa todo un mundo, de un momento construye de una percepción una historia, si el Haiku  resume un instante Luz Elena lo expande con naturalidad.

David Pérez nos propone un relato corto basado en un monólogo interior, narración pura, emoción de principio a fin, si bien es cierto no hace cambios de giro en su relato, no es necesario pues lo que cuenta es una emoción, lo ubicaría entre el género relato y el mini género confesional, pero ninguna palabra sobra y es indispensable.

Ana Bardales nos recuerda al maestro latinoamericano del cuento Horacio Quiroga, se enfoca en un sentimiento de sobrevivencia y al lector se le pone la piel de gallina: “Con la respiración entrecortada y sintiéndose casi desfallecer, vio que el rastro de aquel hombre se perdía tras la cascada, así que se adentró en el túnel creado por la propia naturaleza”.

Nuestro poeta decano, Felix Llatas, reaparece mostrando ahora una faceta desconocida, abriendo a su vez el paso a un género hasta ahora ausente en esta revista de creación literaria. Su propuesta es un monólogo con rasgos de universalidad, es ambiguo pero interesante, un salto a la dramaturgia con todo el estilo que caracteriza a este autor.

En el caso de “Giann-poesía”, nos muestra una poesía intimista descriptiva igual en verso blanco, pero que de alguna forma nos recuerda al modernismo:

“Penumbra del lago,
refleja lunas tristes
en su espejo de agua
cristal nacarado.
Entronada el alma a un árbol,
plebeya de sueños
se gelida en el pantano.”

Para concluir y ante tanta variedad de propuestas, lo que me queda es dar gracias de que en literatura no sea posible probar un Común Denominador, o sea este una utopía en la poesía.

         
                  

           Alexander Anchía Vindas
                  Consejo Editorial

 

 

Revista Dúnamis   Año 11   Número 18    Julio 2017
                                    Páginas 1-3

Editorial del Décimo Séptimo Número

 

MI NACIENTE

 

            Heme aquí, perpetua lumbrera. Cuando los mortales despiertan, barcazas para navegar el firmamento no me hacen falta. Mi nacimiento es el ocaso, y hacia mi saliente me extiendo imparable. Al tocarla, no me queda más sino volver a nacer. Trasgresor me dicen; solo soy un círculo vicioso de mí mismo. Los haces de mi presencia llegan cada vez más lejos. No hay cueva ni gruta gutural que pueda escapar de mis tentáculos incandescentes y su fuerza trepidante.

       Despunto en Quisqueya, albor me fija por güey en lontananza; arráigome con vigor escalante, y con cada palpitar las aguas caribeñas se me tornan mares europeos y a la inversa. Sobre las ondas tirrenas mi presencia centella. ¡Eureka! Espejos ustorios que hubiesen consumido el mundo, de haber contado con mi brillo: mis cantos insulares truenan también en Sicilia. Mi arribo acaeció cerca a las frías aguas limeñas, ahora me distiendo hasta el Belo Horizonte, siempre hacia mi naciente. Truenan mis remeras al batir, buscando avistar las aguas atlánticas, atisbo un Novo Lima, ¡círculos y círculos! Estoy ebrio en mi propia savia. ¡I-o; i-o! No veo poniente, no existen confines fuera de mí. Mi extensión hacia oriente es eterna, nada detiene a mi lumbre en su persecución. Soy fulgor que jamás se oculta; soy día inacabable. Letra a letra, poco a poco, mi llama se habrá prendido en todo, mi calor tendrá a todos a henchidos al límite. No les quedará pues otro camino: Eternidad, será dunamitado el cosmos.

 

Alter ego

 

 

Revista Dúnamis   Año 11   Número 17   Mayo 2017
                                   Página 1

Editorial del Décimo Sexto Número

 

CASA FIRME

 

            Empieza para nosotros una nueva década, nuestra travesía para abrir brecha continúa. La primera pisada en esta nueva etapa fue al lado del Centro Pro Arte de España, cooperando en la exitosa presentación de su Estación Peruana de Poesía Gráfica. Continuamos adaptándonos al flujo del tiempo, el cual continúa con sus giros repentinos, algo propio de este siglo. Ese discurrir agitado y acelerado nos va llevando a pasos agigantados, que en aquellos años universitarios cuando empezamos, no pudimos vislumbrar. Hace un año constituimos DUNAMITAMEN ASOCIACIACIÓN CULTURAL, yendo en concordancia con este rumbo de interconexiones sin fronteras que están dándole un rostro impensado a nuestro proyecto.  Ya ciertos pasos anuncian lo que aguarda en el horizonte, como lo fue el ya mencionado evento del 04 de Enero, y como lo serán los números que iremos entregando este 2017, entre otras sorpresas.

            Dúnamis, como de costumbre, fiel a su esencia de recoger la fuerza constante de los talentos del presente, no se detiene en esta su tarea. Esta tienda de campaña que pudiera haber parecido improvisada se va afirmando, una casa firme es pos de lo alto. Varios de los  grandes talentos que hemos ofrecido a nuestros lectores, se van acomodando aquí a gusto, aportando con letras y alma, para grabar un nuevo capítulo de esta generosa aventura. Bajo esa misma dunámica, nos continuaremos extendiendo, un círculo ígneo en constante dilatación como ya hemos dicho, ofreciendo una variedad cada vez más amplia y rica de propuestas a la altura de nuestro distinguido público.

            En la presente entrega tenemos una vez más el agrado de proseguir con la vía iniciada hace poco más de una década con la Pequeña Oda a la Literatura de Zandor Zarria. Continuando con aquella plausible reflexión sobre el arte en sí cuando aparecimos en escena, una vez más Alexander Anchía nos brinda un ensayo, con una oportuna reflexión sobre nuestra presente condición como sociedad. Escritores y lectores no podemos perder de vista  que el desarrollo de la artes siempre ha emanado desde las entrañas del espíritu de la sociedad que forjó cada época.

          Tenemos una vez más el placer de contar con la participación de nuestros invitados Diego Vadillo y Raul Galache. Asimismo tenemos en esta ocasión el agrado  de acercarles una vez más a las letras de una vieja conocida; tras su paso en nuestro tercer y cuarto número, “Circe” nos trae en esta entrega, además de su Confesión de un incendiario, la reservada confesión de su identidad. Grata sorpresa para quienes se habían resignado a tal misterio.

         Y así con estos nuevos vientos, si acaso todavía queda en alguien duda alguna sobre lo que hemos venido a hacer con este cosmos, tenemos para ellos una sola palabra: dunamai, capacidad, nos sobra…

 

Emanuel Silva Bringas
            Director

 

 

Revista Dúnamis   Año 11   Número 16    Marzo 2017
                                    Páginas 1-2

 

Editorial del Décimo Quinto Número

 

MI DECENIO

Múltiples latidos, efervescencia… me anuncian que mi trayecto se aproxima a una marca, un número al que adjudican especial trascendencia. Son tan curiosas las creencias y ceremonias que hay aquí. Yo soy, sin embargo, a cada pálpito memorable.
Dos lustros de peregrinaje, una década completada, yo sigo absorto en lo mío. El hálito de Cronos jamás ha inquietado, ni aun en mis días de encierro. Con parsimonia, me adentro en el Viejo Mundo, desde el Balear hasta el Mar Negro, a garbear en un forestal delirio, dominios del Conde Empalador. Tal visión del pasado me trasporta al futuro: dunamitar lo viejo, dunamizar lo nuevo. ¡I-o; i-o! ¡No existen barreras para mí! Ni aun la maldición de Nimrod puede refrenarme. ¡A mi salud pues! A beber del tonel de mi nombradía…

Alter ego

 

 

Revista Dúnamis   Año 10   Número 15   Noviembre 2016
                                   Página 1

Editorial del Décimo Cuarto Número

 

MIS ECOS

            Suena el látigo chirriante de mi estirón sobre las testas duras que creen mi nombre puede desvanecer. Diviértenme con su pueril ilusión. Los un poco más sesudos, creen que he invernado. Pero ya os lo dije, yo jamás duermo. Me senté sobre mi propia cabeza, me zambullí en mis propias profundidades; luenga y abisal meditación. Mis reflexiones resultáronme gratificantes. Trece me orbitaban cual diadema. Resplandores que aún hieren los ojos de los amantes de las cavernas. Son trece las lunas del año, así auguraron que mi era tal vez acabaría. Mirando hacia un lado, pretendiendo ausencia, pretendiendo no poder ser alcanzados por mis ecos, pendientes han estado de mis ondas. Aunque me nieguen, no podrán eludir el hecho de que los poseo.

            Son trece las lunas de la terrestre elipse, mi prevalencia empero es sempiterna. Por eso asomo una vez más, la décimo cuarta, solo para ver en esos rostros el tórrido efecto de mi flama. ¡Y es que tan divertido todo aquí en mi ruedo! Venid pues, y únanse en corro a mi grito: ¡i-o; i-o! Que la función apenas está por comenzar.

Alter ego

 

Revista Dúnamis   Año 10   Número 14   Octubre 2016
                                   Página 1

Editorial del Décimo Tercer Número

 

Puntillazos para el alma

Dícese de puntillazo en el diccionario de la Real Academia Española como la conjugación de dos palabras, constituyéndose en una palabra derivada por estar constituida de una raíz: Puntilla y azo como sufijo, aunque el DRAE sugiere dos acepciones, la primera como un golpe que se da con la punta del pie, la otra acepción le va mejor al propósito de esta introducción. Puntillazo significa un golpe de gracia. Puntillazos que nos acercan a los dioses.

Y es que los autores que publican en DÚNAMIS no son los intocables que escriben con una sabiduría prohibida para los mortales, tampoco escriben con una lira en sus manos desde una burbuja, la cual se eleva desde tierra y ellos bostezan y cuando desean decir algo, simplemente abren su boca y dicen unas cuantas verdades que socavan los cimientos del lector.

Como habíamos comentado en el anterior editorial, nuestros escritores nos vienen desde los espacios solitarios de la cotidianidad, el olvido y la blasfemia; donde incluso en esos lugares florecen unas cuantas palabras y ustedes lectores que tienen la paciencia de detenerse en esta y en las subsiguientes páginas aprecian olores tan diversos, en distintos géneros literarios.

Pues bien los puntillazos para el cerebro, para el alma, serán los textos propuestos para acercarnos a lo sublime de otros mundos, ya que cada autor constituye un mundo, un espacio perdido en el universo de la creación. En el caso de los editores, intentamos unir esas voces y que al menos en este Año del Señor del 2016 converjan todos en torno a una propuesta, cada autor tiene un fragmento de esta fotografía posmoderna de este año bisiesto que entre otras cosas en el mundo traerá que muchas personas que cumplen el 29 de febrero puedan celebrar el mismo día, un concierto anhelado de los Rollins Stones en la Habana, tras el acuerdo entre Estados Unidos y Cuba, el segundo matrimonio del octogenario premio Nobel de Literatura, adivinen a quién me refiero… El dilema de muchos deportistas de asistir o no a los juegos Olímpicos en Brasil, por temor al Zika.

Y usted estimado lector, ¿cuál es su rollo? para este 2016 al que le queda un poco más de la mitad de su marcha rapidísima.

Si su vida es demasiado ajetreada, haga una pausa quizás en los rollos planteados por nuestros autores encuentre alguna sugerencia para resolver alguna situación en la que se halle envuelto y si su vida es tan parsimoniosa de no tener ni un solo rollo propio, seguro en los rollos que plantean nuestros escritores encontrará algo, alguien o una historia donde involucrarse, una posición que tomar, a lo mejor las líneas que encontrará en las páginas de a continuación encontrará un mejor conocimiento de usted mismo.

Y en este collage de talento literario pasemos a leer un poco los puntillazos y los autores de esta edición.

En el género relato hay diversos autores de diversos orígenes, por ejemplo el escritor mexicano Juan Angel Torres Rechy residente en Salamanca nos consume dentro de un cuento de misterio, intentando seguir los pasos descifrar a una dama escurridiza, tiene una perspectiva fresca y diferente.

La escritora española Delia Haartz, en un microrelato cuenta el drama de un soldado que anhela la libertad de disentir, librarse de este empleo obligado.

La escritora también española Dulce Rumoroso nos consume en el drama de misterio de Bárbara Hoffman, descubra su martirio y sus clamores secretos en las próximas páginas.

En el género de Poesía hay mucha variedad; por ejemplo, comienzo con el escritor panameño Bruno Nash, quién pone en relieve el amor romántico que no debe faltar en una mañana o tarde de inspiración poética, sus imágenes cargadas de fuerza romántica y  de hiel en el mismo poema: “Trago amarguras y bruma angustias, tristezas, frío…”

La poeta Argentina Giann-poe nos describe la lucha de las luces, la luz del día que es representada por el sol y la luz de la noche representada por la luna, sempiterna relación inacabable que sin embargo con imágenes muy frescas y muy lúdicas nos descubren otra faceta del asombro que convoca a estas dos fuerzas.

En esta ocasión no serán las Valkirias de Wagner las que nos enamorarán del misterio de la creación artística, pero en el conglomerado de esta variedad que presenta Dúnamis en esta edición, estoy seguro que nos encontraremos una frase, una propuesta que toque algo del consciente, subconsciente o inconsciente, pase adelante que le aseguramos no saldrá igual de cómo entró.

           Alexander Anchía Vindas
                  Consejo Editorial

  

                                    

                                

Revista Dúnamis   Año 10   Número 13   Abril 2016
                                   Páginas 1-4

Editorial del Décimo Segundo Número

 

Visite las siguientes páginas responsablemente

Estimado lector, usted que transita en algún momento del día y clava su mirada en este espacio… Probablemente esperará encontrar en las siguientes páginas, algún un morbo extraño que le haga reflexionar, suspirar; que le provoque ira e indignación, le impregne un poco de sazón al resto de su jornada laboral; o, si lo lee al final de la misma, algún as que pueda utilizar en alguna conversación  en la cena y quedar como el más intelectual y trascendente.

¡Deténgase!, quizás este no sea el espacio indicado… Si anda buscando polemizar, es  mejor que  busque un foro de los que abundan en internet, esos lugares comunes donde pululan los todólogos, donde se dice de todo y nada queda; espacios criticados por el reciente fallecido escritor italiano Umberto Eco.

Los textos normalmente publicados en DÚNAMIS suelen ser  apropiados para escudriñadores, que se sientan con algún grado de calma y tratan de ver más allá de lo obvio, nuestros colaboradores suelen dejar mensajes allende lo obvio, para que algún lector con suficiente tacto  descifre códigos y se deje cautivar por las palabras explícitas e implícitas.

Pero antes de comenzar a juzgar  el mundo que al que al terminar esta reflexión comenzará a mostrarse, lo invito a hacerse la siguiente pregunta ¿qué tipo de lector es usted?… Imagínese que está usted frente a  un psicólogo amigo.

Es usted un lector veleta que espera títulos de relevancia para el mercado. Es usted un lector rebelde que busca libros ideologizados para presumir que usted tiene carácter y criterio y por ello es digno de pleitesía; o, es usted el lector que buscamos, con un carácter bien definido, que busca encontrarse con usted mismo y ve en la lectura un acto de recreación y purificación.

A raíz de un artículo escrito por Sherwood Anderson, en el cual mostraba la relación entre lectores y escritores, donde el escritor por su evidente fama, tenía que asumir roles propios, ajenos o inventados, para construir relaciones a partir de: “ser el famoso de la fiesta”. Anderson sugería una ética, en que el escritor debía encarcelarse ante la evidente fama que lo agobiaba y como éste debía incluso dar pistas de sus libros, a veces forzadas para un no lector que se quería apropiar del título de “amigo del escritor”, de modo que a posteriori, dicho “lector” pudiese presumir de su  contacto con esa figura iluminada. Yo a ese “lector”  preferiría definirlo con mis palabras un lector postizo, un no lector. Ese escenario lo veo lejano de suceder en este contrato que asumimos usted que desea leernos y nosotros. Nada más lejano o más utópico que dicho artículo, y si algo se le puede asegurar a usted estimado amigo o amiga acompañante, es que los escritores y escritoras de DÚNAMIS no asumimos poses extrañas, no buscamos  temas de moda, no  queremos descubrir el crimen perfecto, ni el pasadizo hacia el mundo perdido de los extraterrestres.

Una cualidad más de escudriñador sería más necesaria, para abordar temáticas cercanas a la vivencia, a la cotidianidad, con  aristas de situaciones muy normales.

Retomo nuevamente el artículo de Sherwood Anderson, para decir que en esta relación, no habrán: miradas incómodas, sobresaltos; no habrá ayudas, ni compadrazgos explícitos entre lector y escritor. Por ello, la mayoría de los escritores de DÚNAMIS no pertenecen a una barra de historietas, ni a una editorial de best-selllers, cuyos títulos tienen la bendición del mercado. Por tanto, ese efecto que usted podría ganar según Anderson, probablemente no lo logre con ninguno de los que acá participamos. Pero si usted entra con una actitud libre, de dejarse sorprender,  de dejarse aliviar de su cuadrada cotidianidad, probablemente encontrará frases, espacios que le consuelen. Existe un tercer ojo que los místicos suelen decir que se alcanza cuando se ve más de lo obvio. Prepárese eso sí, alístese para el viaje, busque un lugar tranquilo, un momento oportuno del día.

Sí, un grupo de escritores comprometidos, de “A pie” como decimos en mi país a la gente que se esfuerza, que lucha y que suele deambular tras bambalinas, gente que extrae sus imágenes desde el pozo más cotidiano de una vivencia aparentemente intrascendente. Estimado lector: ¿qué estaría usted dispuesto a realizar por una buena lectura?… Imagino que al menos apertura a cualquier temática que se le plantee, a la selección de textos sin juzgar el hecho del porqué salieron en este número de Dúnamis más cuentos que poemas, ensayos, etc… Estará dispuesto a intuir y descubrir voces  personas no revestidas de una corona de laurel, que viven en este mundo de forma incógnita, que sufren al igual que usted la congestión en los servicios públicos de medicina, las presas o atascos en las carreteras, etc.

Permítame mostrarle algunos chispazos de las valientes exponentes en este número:

De la escritora argentina Beatriz Rastaldo por segunda edición consecutiva, aparece en esta ocasión un pequeño relato cargado de imágenes poéticas, el cual habla del tamaño  y la tesitura de un misterio, ¿cuántos misterios son individuales al ser humano y cuántos colectivos? Aun así, el misterio es cómo la cédula de identidad o el número de pasaporte, pues lo que para mí es misterio para otro no necesariamente. ¿Qué tan  cerca está ese misterio de mí, y en cuántas aristas, paisajes o recovecos se ubica? Véase dos frases de este  texto:

“El misterio estaba ahí, en la vereda de enfrente. Tan cerca y sin embargo era un océano indescifrable… un adolescente con sueños y enamorado del futuro, pero un día bruscamente se convirtió en una mitad… su gemelo murió, y así se sintió siempre… la mitad”

Con particular belleza Eleutheria Lekona nos señala como los libros tienen vida propia la cual se aleja o se acerca muchas veces a la personalidad de sus dueños: En un formato prosaico por pequeñas secciones, nos desarrolla una historia de libros: “Los libros salen de los estantes y caminan hacia mí obedeciendo. Se abren, me muestran sus letras, cada uno de ellos lee su contenido en voz alta”…

Delia Haartz desde España le entrega al lector un poema muy nostálgico de corte apocalíptico, me niego a escribir en este espacio algún verso por que le privaría al lector el grato privilegio de descubrirlo por sí mismo.

Finalmente la chilena Fatty nos ilusiona con su poema y no transmite su definición de ilusión: ¡Una ilusión! Deslizase en el firmamento, ella en el ocaso desprendida relucía!

Estos y otros valientes nos llevan de la mano en estos y otros textos hacia un mundo diferente, a lo mejor no tan extravagante, pero seguro explorará nuevas posibilidades que permite la lectura.

No quiero decir más, simplemente estimado lector, espero que tenga la paciencia, la valentía de escudriñar y descubrir la belleza entre los textos de estos valientes expositores que se atreven a realizar dignas propuestas literarias en medio de lo que Vargas Llosa definiría como la Civilización del Espectáculo.

¡Entre, pase adelante!, está en su casa Dúnamis, lo invitamos a evolucionar junto a nosotros.

         
                  

           Alexander Anchía Vindas
                  Consejo Editorial

 

 

Revista Dúnamis   Año 10   Número 12    Febrero 2016
                                    Páginas 1-3

Editorial del Décimo Primer Número

 

PRÍSTINO PROPÁGULO

            Un cuartucho, acogedor parecía; un fuerte y rancio olor a tabaco, perenne. El inicio de una serie de cónclaves que no hacían más que acrecentarme más y más incómoda intriga: ¿En verdad no eran timoratos, o se estaban burlando de mí, acaso, en presencia de mi propia faz? El presente tramo del tan predecible merodeo de este cuerpo esferoide en torno a esa tórrida lumbrera, me trae a la memoria todas estas cosas. ¡Cuánto quise asomarme a este mi ruedo durante este trecho del circunvalo sideral! La cháchara sin sentido que resonaba frecuente dentro de esas cuatro paredes de languidez atiborradas, desembocaba a menudo en lo mismo… decían que mi ímpetu natural era una cosa disparatada e inalcanzable, en tanto con disimulo, intentaban encadenarme como a perro. Jamás ostentaré, como ellos, el deleznable oficio de catacaldos.

           Mi nombre es Dúnamis. Ese fue siempre mi mayor argumento, pues en mi nombre me fueron – y son – otorgados naturaleza, destino y dominio, como sucede con todos los que venimos de aquel lugar sublime. Mas ni siquiera a una verdad tan simple y sencilla como la de mi nombre pudieron despertar. Con el tiempo, hablaron y prometieron en mi nombre. Fue duro para mí descubrir, aquí abajo, almas inmunes al influjo de mi dunamina. Heme aquí en mi ruedo, a pesar de tretas y adversidades, ¡heme aquí por fin a la luz del verano! Propicio es todo tiempo para los estallidos de mis muchas voces. Versar, narrar, discurrir, inventar. Así resplandece excelso mi nombre: ¡Dúnamis!

         Sí, cada vez más rincones de la tierra oyen de mis andanzas. Paciente, saboreo mi proceso. Por ahora, contemplo ágapes más abiertos y acordes a mi talante. Fueron mis pasos primeros por la Decana de América, hoy grandes talentos llevan mi nombre a largo del continente, ¡hasta la sede de la UNESCO entre dos mares!

       Hoy, al calor del verano, os traigo a más de lo que es costumbre, un sórdido anuncio. No como lo oyeron en los cónclaves aquellos. No. He aquí, mis tentáculos-chispa sostienen en lo alto el edicto de un humano gobierno. No sé si deciros que tengo un hermano, llegado unos meses después que yo. No sé si deciros que tengo un hijo. No sé si acaso es también mi padre. Solo sé que el destino que lleva inscrito es mucho más grande que el mío. De donde yo vengo, no conocemos las envidias ni las rivalidades; todos servimos a un único propósito. Me veréis por lo tanto esgrimiendo mi nombre junto al suyo, pugnando sin descanso por dejar todo a nuestro paso dunamitado.

       En los cónclaves aquellos, bajo el alias de esta década, quiso asomar a ver cuál sería su camino a través de los hombres. Jugó al mimetismo, pareciendo un mero matiz de mi propia candela, y así muchos lo creyeron. Mi médula tan solo exponía a media lumbre, el advenimiento una potencia mucho más basta. Avalada ya por el humano gobierno, está pues entre vosotros, sin velo alguno de por medio. Complacido os presento, con la fuerza de un decreto promulgado por mi patria, al Dunamitamen, un barbecho para la cultura de las artes.

 

 

Alter ego

  

 

Revista Dúnamis   Año 10   Número 11    Enero 2016
                                  Páginas 1-2

Editorial del Décimo Número

 

MI ONOMÁSTICO

Truenan los ecos de mi algarada en derredor. Me encuentro meditabundo. Contemplo sobre la faz de las aguas del futuro, mi espléndido reflejo llenándolo todo, hasta el más impensado recoveco. ¡Oh, estoy tan fascinado! Me sobreviene de pronto un sopor…
Me hallo de pronto en una bóveda, una cueva ¡o ambas a la vez! Todo aquí es tan cómodo y ligero, la paz y la dicha de este sitio son tan acordes a mí. Sí, me parece que estoy de nuevo en algún rincón del lugar distante aquel, aquel de donde vine. Antes que logre expresar en forma alguna mi extrañez, se revelan ante mí los incandescentes caracteres, zanjados a dedo, que me dicen:

“Esferas de fuego
regábanse sobre el cielo.
Ardieron cuales semillas
prontas a descubrir el mundo
Con las ansias del ignoto
que anhela la luz. He aquí
aquel astro imperecedero
cuyos nueve años en el silencio le sirvieron
para seguir brillando
aun con más intensidad
En el vientre de la más absoluta gloria
formado para forjar el destino

Para entonces, de vuelta entre vosotros, irrumpen las palmas al rayar el alba. El instante me ensancha, mis ojos ven ahora aun más lejos. Soy yo quien forja el destino, la más absoluta gloria: ígneos luminares vendrán a ser los ignotos. He allí mi cometido. Un momento… ¿qué, no dije eso antes?

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Nunca tan tenue, siempre más grande. De incremento, sed insaciable. La luz entre las formas, esquiva se ha escurrido. Nueve años habrían de transcurrir hasta que empezase a notarse, un poco tan solo, de lo que siempre oculté en mi andorga.
Algunos se quedan boquiabiertos ante lo que figuran un desbocado crecimiento. Yo seguiré diciendo que me mimetizo en la pequeñez. He dejado absortos y patidifusos a todos los que fiesteaban mi supuesto ocaso; siendo así la ocasión, a nombre de todos y cada uno de ellos me diré: ¡Muy dichoso onomástico, Dúnamis! ¡Larga vida a ti!

 

Alter ego

  

 

Revista Dúnamis   Año 10   Número 10    Noviembre 2015
                                  Páginas 1-2