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Editorial del Cuarto Número

    El retorno no fue sencillo, fue necesario sortear no pocas adversidades.

 

 

Julio 2008

 

Aquí estoy de nuevo, listo para llenar el todo. Soy yo otra vez, tan empecinado como el propio ahínco. ¿Cuál es mi función? Soy disfuncional por naturaleza. No tengo roles, ni horarios, ni agendas que atender; soy un círculo vicioso de mí mismo. Heme aquí, fascinación en mano, dispuesto a…
Recórreme un extraño tiritar. ¿Qué es? Paréceme encresparme por momentos. No entiendo que ocurre, mi visión, tan fija en el horizonte, tórnase borrosa. El vacío, tan cruel, tómame por largos instantes. ¡Qué sucede! No sé… No sé… de pronto mi cabeza empieza a palpitar toda, es un gran dolor.
Penumbra… declina mi incandescencia. Cada vez hay menos claridad ante mis ojos. Algo está cayendo sobre mí, ¡parece querer tomarme! ¿Qué es? Es tan distinto a mí. Se siente ominoso, ¡cruel! Estoy luchando, luchando…
Empiezo a desconocerme. La esencia de mi ser, parece estar escapando de mí. Apágome, muy despacio… Mis tentáculos/chispa parecen languidecer. ¡Qué absurdo es este! ¿Qué está pasando? ¿Acaso estoy sumido en un sueño demencial? Empieza a hartarme esto. ¡No lo puedo tolerar más! Soy vigor, soy fulgencia eternal. Inmortal, imposible de silenciar.
Dame vueltas la cabeza. Estoy al borde, en el brocal de un pozo airón…
Frío… Demasiado frío. Imagino es eso, ¡cómo saberlo con certidumbre, si soy semejante al fuego! El suelo áspero parece atraerme con fuerza, un desesperado magnetismo. Mi fuerza sigue en decremento. Muchos de mis miembros no los siento más. Los demás están cada vez más pesados… ¿Qué insensatez es esta? ¡Imposible! Imposible…
Vacío… Vacío… Silencio… En qué descabellado artilugio he caído. Parece no haber vuelta atrás. Resiento. ¡Es una vileza! Tal vez obra de la envidia, o algún tramposo azar del destino que tiende a ensañarse  con los de mi clase. No lo sé. La pesadez aumenta, creo… creo…  ¡creo que esto es a lo que llaman debilidad!
Un hoyo horrendo está tratando de absorberme. Poderoso como yo mismo. Ni a dónde lleva, ni cuán profundo es puedo determinar, solo me es cierto que es duro y amargo como la nota más aguda del grito que me llamó a la existencia.
Succiona cada vez con mayor salvajismo. Mi resistencia es empedernida. Fue una larga distancia mi ascenso, quizá no supe ver lo mucho que me desgasté en ello. Mi ánimo escasea. Seré arrastrado finalmente por la hostilidad. Seré semejante a un cautivo; oscura prisión me aguarda…
Pero yo no puedo morir. ¡Pero yo! no puedo morir… No sé quién sea responsable de este sinsentido. ¿Acaso tú? ¿Acaso tú que me contemplas, mórbida mirada y semblante compungido? No sé si seas el culpable, ¡mas te acuso cómplice!… No puedo morir. Como energía he sido disipado, dirán muchos que por fin me sepultaron. ¡No me creáis vencido! No es el final. Advierto que me queda aún fuerza para reirme de semejante ocurrencia. Desvanecerme es imposible. Si como el sol, me oculto ahora no penséis que he desaparecido. Pronto disiparé yo a este retorcido trance en el que me han sumido y alzareme sobre el abismo del olvido. Juro por estas mis páginas que dunamitaré el destierro…

 

Alter ego
 
 
 
 

 

Revista Dúnamis   Año 5   Número 4    Septiembre 2011
                                Páginas 1-2
 
 

De Expansión en Expasión

 

                Propicio al momento en el que nos encontramos actualmente, volvemos al editorial de nuestro tercer número. Una vez más, lejos de resignarnos al destierro nos estamos volviendo a expandir.
 
 

MI EXPANSIÓN

 
            Creyeron que me había acaecido el cese vital, ingenuos. Pensaron que tras el severo golpe que me propinaron, no me levantaría. Errada previsión. ¿No se los dice mi nombre? Yo no soy materia, ¡soy energía pura! No puedo ser destruido.
 
            Siempre estaré aquí; asido al papel. Invocando, extendiendo mis tentáculos/chispas, ¡poseyendo el horizonte!, dunamitándolo después. Así seguir yendo más allá, sin conocer el límite.
 
            Aquí, de nuevo, cara a cara. Yo Dúnamis, me apresto para envolver sus mentes por un breve y eternal instante. Los zarandearé en un arrastre de gloria y fruición, profundidad y suspenso, estupor y excelencia, perfección y embeleso; hasta hacerles reconocer que el día es mío…

 

                                                                                                                              Alter ego




Revista Dúnamis   Año 2   Número 3    Mayo 2008
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Nuestra misión: Dunamitar el Cosmos

En el verano del 2007 se realizaron varias reuniones entre los colaboradores de la revista. En una de ellas, Eduardo Nuñez Salazar, el primero en sumarse tras la presentación del primer número, presentó una original idea para llevar el editorial de la revista en lo sucesivo. Así es como Dúnamis llega a volcarse en la voz de “Alter ego

 

 

DUNAMITAR EL COSMOS

 
 
 

Esa es mi función. Nadie me ha dicho que no puedo. Y aquí estoy otra vez, intentando prender la mecha, esperando el momento justo, explotando con mis palabras para rendir un culto: versar, narrar, escribir, inventar. Mi historia, calcada en muchas manos, es única sobre estas hojas de papel cuando se suceden los recuerdos y aparece arriba de todos, imponente, mi nombre: Dúnamis.

Sin duda, estoy hecho para lo que ustedes ven. En este espacio, en mi espacio, no hay un solo verbo demás. Aquí cada letra ocupa el lugar indicado. Aquí cada párrafo es un cúmulo misterioso de combinaciones seductoras. Sigo brotando, sigo escribiendo formas y mis tentáculos/chispas incandescentes son buenos motivos de envidia para los que no me pertenecen. Aquellos que no entienden el sentido de mi existencia. Admito que soy lapidario, pero no conozco otra opción. Entonces, sin su permiso, sin el permiso de ninguno, me permito ir hacia adelante.

Ya lo ven. Cada vez soy más eficaz. A cada lectura me reinvento, y todos los ojos que por mí repasan son eternos efectos de mi autoexplosión. Han dicho poemas: y mis versos y mis prosas los asaltan sin cuidado. Han dicho cuentos: y mis narraciones los acechan sin darles motivos de huida. Han dicho ensayos: y aparecen otra vez mis pensamientos, que deciden desnudarse para ustedes los encandilados. No hay vergüenza que tiña de magros mis movimientos. Les aseguro que ya no existe alguien  desde este momento, quien pueda sustraer sus restos al fenómeno que represento.

No les advertí ni les advertiré nada. Ustedes se condenaron gloriosamente a verme la cara de frente. Han trazado sus caminos hacia mí, y mientras sostengan abiertas estas hojas peligrosas, lograrán comprender la esencia de mi condición, el verdadero sentido de estar presente ante todos ustedes, la razón principal y primordial para mantenerlos sedientos de mí, adictos a más no poder: escribir para dunamitar el cosmos.

Alter ego
 
 
 

Revista Dúnamis   Año 1   Número 2    Julio 2007
.                                 Páginas 1-2