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La Canica de Borges

Autor:  Marco Antonio Rueda Becerril
             Xalapa – México

 

LA CANICA DE BORGES **

Stephen subió las escaleras malabareando con una pila de libros que cargaba con ambos brazos: eran unos bellos tomos de los ilustradores turcos del siglo XVI, encontrados en la Biblioteca de Babel, así como un par de ediciones especiales de El Jardín de los senderos que se bifurcan, y Pedro Páramo.
Al llegar a la puerta e intentar abrirla, por poco se le caen las preciadas obras. Ya dentro, recorrió la sala e ingresó a una amplia biblioteca. Se dirigió a una gran mesa de caoba primorosamente labrada, en la que descansaban un centenar de libros, de diversos tamaños. Sin darse cuenta pisó algo redondo y trastabilló, cayendo estruendosa e inevitablemente de espaldas, esparciendo su carga como pétalos recién deshojados por el viento.
¡¿Míster Dedalus, qué pasó?!, preguntó una voz asmática, grave y casi inaudible, desde alguna habitación de aquella casa. Sentado sobre el suelo, aún desorientado por el golpe, miró una pequeña esfera de cristal resplandeciente y contestó: ¡pisé una canica y caí!
La delgada y encorvada figura de un anciano se escurrió al gran salón, siguiendo la ruta de los muros y los muebles con sus manos. Caminaba inseguro.
Ordenó con cierta ansiedad: ¿Me podría pasar el objeto con el que resbaló?
El joven se arrastró para coger la luminosa joya, misma que depositó silenciosamente en los largos y huesudos dedos de su interlocutor, quien palpó con delicadeza y amor ese globo sólido y transparente.
Dejando escapar un gran suspiro de alivio, el viejo aseguró: ¡Qué bueno que lo encontró, pensé que lo había perdido!
Dedalus miró intrigado a Jorge Luis Borges y preguntó con azoro: ¿y qué fue lo que encontré, Maestro?
¡El Alpeh, querido Stephen!… ¡El Aleph!, mu

 

*** Nota: En la antigüedad fenicia, el Aleph,era representado por una esfera de cristal,donde confluía el conocimiento,era el vórtice de la sabiduría y de la luz.sitó acariciándolo como si fuese un cachorro desamparado.

Revista Dúnamis   Año 11   Número 19   Octubre 2017
                                   Páginas 3-4

Editorial del Décimo Noveno Número

DECIMONÓNICO YO

 

            Una corriente gélida crepita al deshacerse ante mi aura. Ya casi he olvidado su lugar de origen. Al irrumpir en este mundo, miráronme como a bicho pintoresco, una cabriola inusitada que pronto queda en el olvido. Mis consignas eran trasnochadas; las causas comunes pertenecían a otro tiempo, ajenas a un siglo donde prima el sálvese quien pueda. Mi código de honor y de palabra, eran cosa proscrita por Cronos, condenada al escarnio. Con mis pies puestos en las tierras del ayni, hube de contemplar el desvarío de quienes jamás podrían solos: rehusarse a unir esfuerzos, esmerarse por el contrario en tirar cada cual por su lado. En tanto mis primeros pasos aguardaban el empuje de una fuerza colectiva, el berrinche de timoratos fue tufo acosador. Dúnamis es orate, el olvido le dará su merecido, y vedme hoy aquí, decimonónico y ascendente.

            Mi casa, precaria todavía, lejos aún de ser el santuario que en mi corazón habita, sus postes sencillos pero firmes, ondas continuas, cacofónico sonido, voces de piedras dando contra mis esquinas, como dan las aguas contra la playa, nunca nos causaron sobresalto alguno. Prosiguió en casa nuestro culto y coito, y lo único que sacudiose fue el fragor infinito de mis tentáculos/chispa alcanzando las estrellas. No obstante una noche repentina, mientras contemplaba embelesado la gloria de mi próxima década, se vinieron abajo mis astas y me hallé otra vez solo como al principio.

            Doté de ojos y fauces mil a uno de tantos codos que me sobran, y lo puse a ladrar a las piedras, descendió a los abismos de donde proceden aquellas ondas maledicentes, solo para comprobar que así como es abajo es arriba. Detractores habitan en el vacío, los muertos no hablan, creí, mas de sus bocas brotan volutas de humo tan cenizo como su envidia. Ellos no dicen nada, pero murmuran. Ellos se ausentan, mas día y noche me observan. Su ojo malsano se figura puntero láser en mi testa, timorato jamás halará del gatillo. Viven mascullando, macerando en sus pútridas jetas el visceral deseo de verme desvanecer en el olvido, ¡pero vivo en sus mentes más presente que en mí mismo! ¡I-o; i-o!

            Pero pagué una vez más el noviciado, ignorando las bajezas que tienen los mortales por cotidianas. Creí que sus odios, carentes de acción alguna, jamás podrían ponerme zancadilla. Me fui pues de bruces tropezando con una piedra que brotó cual la hierba. Me puse de pie sin ceremonia alguna, sin espetar improperio. Sacudime frívolamente, alcé mis postes de nuevo en su sitio, y erguí con la piedra otro altar a mi eterna trayectoria.

            Clamor constreñido jamás será voz ecuánime. Yo soy el canto coral de los que arriaron tras las puertas. Yo soy el unísono, de los que confinaron a no poder ver la luz. Yo soy la energía aglomerada de tantas letras buscando emerger. Ha imperado la falacia de que auge y esplendor como el mío pertenecen a siglos pasados, a aquellos días cuando el arte de la palabra fue contemplación común, y nombres de grandeza fueron paridos sin escatimar. Yo pues, decimonónico, me yergo altanero y desafiante: todavía hay mucho más por ver. Oíd las muchas voces que me hacen ensanchar, traigo una corriente interminable que anegará  esos infames cerrojos y puertas. Llenaré este mundo con los prodigios que merece. Entonces las plumas robustas no volverán a languidecer.

            Heme aquí decimonónico, pero jamás anacrónico – ese filófago es mi cabalgadura – soy yo quien marca el compás de los tiempos. ¡I-o; i-o! Yo Dúnamis, yo dunamai. ¡Todo lo puedo! Voy haciendo surco, regando dunamina con paciencia y veleidad, trayendo frescura y renuevo a este arte. ¿Quién me diga ahora altisonante? ¿Quién me llame ahora inmerecedor de mi nombre? De mí jamás dudaron, sino que con fe ciega e inquebrantable me sentenciaron incapaz, y mi nombre tuvieron por pantomima. Hoy, decimonónico, soy febril locura aquí y allá. Soy pasión que alborota dos continentes. Soy un coro de voces infrenable, abriendo camino, trasformando el siglo, forjando cultura. Soy Dúnamis, el que vino de arriba para comenzar desde abajo. Soy el bizarro que se rige bajo sus propias reglas. Mi credo es al arte, la belleza mi respiración; vigencia son mis huellas.

            Decimonónico yo, trasciendo, marco con mis tórridos pasos un canal para el más grande río, ¡y me río! ¡I-o; i-o! ¡Yo soy tempestad! No es Dúnamis el pasado, sino que todo reinvento al pasar, y lo que queda tras de mí, bajo mi augusta sombra, eso es lo pasado. Como aquellas envidias que me lanzaron, en fútil intento de probarme amilanable. Expuesto el irrisorio sabotaje, me revisto pues con una capa más de luz. Una nueva envoltura añado a mis densas glorias, una coraza de siete colores. Resplandor excelso prodigan mis alas, heme ahora cubierto con espectro luminoso por manto. ¡I-o; i-o! Vuélvanse miradas torvas al hoyo mezquino de donde surgieron.

Hoy resplandezco una vez más, decimonónico, mostrando cada vez con mayor garbo fehaciente, que mis rasgos vitales son luz, que lo trasnochado es lo que se resiste a lo inevitable; que las ondas de mis pisadas cada vez más firmes, demuestran que dunamitaré este cosmos, y nada ni nadie será obstáculo que prevalezca ante mi nombre. Que mi sustancia, la fuerza de muchos, caminando sin temores en una misma dirección, es vigente y eterna. Sí, decimonónico para demostrarlo. Haciendo ver una vez más que ni la envidia ni la mezquindad pueden detener a los de mi especie. Porque nuestra propia esencia es nuestro escudo, y la historia no nos dicta lo que ha de ser de nosotros. Porque yo vine para montarme en la historia y conducirla ¡por donde a mí me plazca! ¡I-o; i-o!

 

Alter ego

 

 

Revista Dúnamis   Año 11   Número 19   Octubre 2017
                                   Páginas 1-2

Musa Torturada

Autor:  David Pérez Núñez
             Sto. Domingo – R. Dominicana

 

Musa torturada

 

Tengo una musa muy hermosa, tierna, amigable, seductora, que la torturo cada día con malos versos, la obligo a corregir largas cartas de amor que nunca envío, a veces se detiene en medio de un párrafo largo, amargo, desafiante, y me pregunta, muy suavemente…. ¿y porqué de esos arrebatos? Hablamos en las madrugadas cuando todos se han ido a dormir, es entonces en qué tenemos los momentos más amenos, los diálogos más interesantes. Me pregunta por mi inclinación a lo trágico, al desamor, a la soledad. Ella es consciente de que hay otros tipos de escritores menos cargados de pesimismo, con los cuales a ella se le hace más fácil su oficio. Yo le explico, que para nada me interesa la moda, usar el mismo lenguaje fósil de la época, citar los mismos autores, repetir las mismas frases y palabras de estos tiempos. Odio con toda las fuerzas de mi pecho la palabra Post modernidad, si pudiera colocarla frente a un paredón con mucho gusto la eliminaría, es una palabra pestilente,  produce vómitos de solo oírla repetir. Mi musa no me entiende, se hace la sorda, por lo visto mi manera de ser no me va a permitir entrar en unas de esas capillas, donde se encienden incienso en los altares de respetables escritores del patio. Me tengo que acostumbrar cada vez más a mi soledad, y les juro amigos lectores que no la cambio por esa paz gregaria y perruna.

                                

Revista Dúnamis   Año 11   Número 18   Julio 2017
                                   Página 26

Inalcanzable Mío

Autora:  Giann-Poesía
               Buenos Aires – Argentina

 

Inalcanzable Mío
      (Poemario: Renacer)

El destino
camina campante al acecho.
Yo llevo un arma de fuego
en la funda de mis retinas
y una bengala de plata
iluminando mis oídos.
Tu voz en eco es inconfundible
Tu inmensa figura
que nada lo extingue
sigue siendo espejo
en la alcoba de mi alma.
Busco el renacer a un nuevo día
con la esperanza de encontrarte
por estos senderos de espinos.

   

Revista Dúnamis   Año 11   Número 18  Julio 2017
                                   Página 25

Los Urbanos

Autora:  Luz Elena Salazar Martínez
                Navojoa – México

 

Los Urbanos

Los camiones atestados

los peatones que se fatigan

los pensativos apostados en asientos

                          “no ven” a la madre de pie cargando a su hijo

los transeúntes mirando el celular

los taxistas esperando

                                    que los usuarios se cansen de esperar

el chofer de Uber haciendo su agosto

ella, la chica que camina

llevando de la mano a su bebé

rumbo a la guardería.

El perro siguiendo a su amo

hasta la parada del ruletero

el chofer que no lo deja subir.

No está prendida la refrigeración

.                       el Cerro de la Campana pasa

.                         los espectaculares pasan

.                         los usuarios en la parada también pasan,

enojados porque no se detuvo el de la ruta cuatro.

 

Los estudiantes, los profesionistas

los Ninis.

La chica platicando sus desventuras

el impertinente con su música a todo volumen

                            obligando a todos a escuchar.

 

Revista Dúnamis   Año 11   Número 18   Setiembre 2017
                                   Páginas 23-24

Gemelas de Fuego

Autora:  Fátima G. Farhán Villalobos
                Ovalle – Chile

 

GEMELAS DE FUEGO

 

 

No hubo vagos, mágicos tenores,
el quicial , con su incansable risueño,
fue tan incandescente como puede ser las ramblas del vacío.

Yo no contemplé de lejos tu morada,
mis informas crecieron con extremos de la tierra.
No conocí la sierpe ni los vientos agitadores del brumoso mayo.

Fui gemela que dilató relieve en penumbra,
un arenal desquiciado en el circunvolar del fuego,
al que vierte su copa donde profeso escaldar el caos.

No cobró raudales de materia,
solo efigie que el delirio juzgue, cual efluvio que me rodea,
y el fuego de mi aliento nos hacía feligreses al beso celestial y robado.

Era fúnebre su capuz , por candelas de muerte
y el luto en las ropas subsanaba la tristeza del llanto.

Mi muerte fue valona de randa cándida ,
equivalentes de pureza y confusión que suplican excelsa guarnición
en medio de cirios pajizos,
como las secas y hendidas pupilas grisáceas
o las palmas repletas de oscuros crepúsculos
circundas profundamente tras el viento en ropaje de tisú.
Yo Provengo en nevado cendal,
los temores y mi piel lacia me lactan mi ocaso.
Las esteras de amaranto me conceden
y tan quieta sobre garbosos corceles.

Yo no provengo en trapeado cendal,
inocente, fascinada, devorada me cedo al torbellino ,
pero mí destino esboza el huracán tan incitante
como del sol al fuego en melifluos de almas gemelas

 

 

Revista Dúnamis   Año 11   Número 17   Julio 2017
                                   Página 22

La Partitura Mágica

Autor:  Alexander Anchía Vindas
             San José – Costa Rica

 

La partitura mágica

En el hueco de su guitarra encontró Segis una melodía, la cual comenzó a tocar. Primeramente creyó haber descubierto una super melodía estilo punk, pensó que pegaría un super éxito y que con ello podría cambiarse a un piso que estuviera sin insectos. Cuando su compañero Triclus el tecladista llegó, pensó que la melodía era otra y la interpretó como un rock alternativo que se oyó tan fuerte, que los vecinos llegaron a aplaudirles, faltaba Chilus el baterista de intentar interpretar la melodía, se miraron entre sí y exclamaron: ¿será que si llega y piensa que la partitura es heavy metal sonará mucho mejor?… ¡Esperemos que llegue Chilus! Sonrieron y le esperaron pensando en el éxito que tendrían, para acortar la espera decidieron brindar con una cerveza.

 

 

Revista Dúnamis   Año 11   Número 18  Julio 2017
                                   Página 21

El Beso

Autor:  Libanny Pérez
             Montecristi – R. Dominicana

 

 EL BESO

 

El tuyo no es uno cualquiera;
el tuyo es un beso azul
escrutador de abismo galáctico
viajando hacia el origen de la luz.
El beso tuyo
es nave planetaria
cargada de futuro.

 

Revista Dúnamis   Año 11   Número 18   Julio 2017
                                   Página 20

Poema Surrealista

Autora:  Beatriz Rastaldo
                Cañada de Gómez – Argentina

 

Poema Surrealista

Quiero corporizarme,
en una larga bufanda,
tejida
con mi llanto y tu sonrisa.
Una bufanda multicolor,
de lechugas, pimientos, rabanitos,
con figuras geométricas
sin alardes de sombrero,
con el grito gigante de Dalí
y sus mágicos dedos.
Que sea bufanda de luna llena,
con aullido
de gatos en celo.
Pintarla con acuarelas a cuadritos,
para que no la desgaste
el sol de enero.
Una larga bufanda,
tejidas con agujas de acero,
que cultive las colinas del mañana
y las vertientes
se trepen a sus agujeros.
Porqué quiero
con mi llanto y tu sonrisa,
corporizarme
en una bufanda
larga,
larga,
para caminar el mundo entero.
deambular
por trapecios de estrellitas,
y océanos profundos de ciruelos,
y quiero que sea urgente,
antes que despierte
de este sueño.

 

Revista Dúnamis   Año 11   Número 18   Julio 2017
                                   Página 19