El Vuelo de la Abeja

Autor:  Rubem Leite
             Belo Horizonte – Brasil

 

EL VUELO DE LA ABEJA

El caracol, pacífico
Burgués de la vereda,
Ignorado y humilde,
El paisaje contempla.
La divina quietud
De la naturaleza
Le dio valor y fe.
(LORCA, 2001)

 

Bajo el naranjo en flor dos cucarachas muchachas charlan de la vida. Una chismea y la otra ríe.
– ¿Has visto aquél caracol que viajó por el mundo y conoció una hormiga loca que veía estrellas? – Habla la Chisme y la Risa indaga:
– ¿Qué son estrellas?
– No existen. Son ilusión de esa demente… La hormiga loca decía que estrellas eran “luces que llevamos sobre nuestra cabeza” o algo así. Pero, ¿conocías al caracol?
– ¡Sí, lo conocí! ¿Por qué preguntas, Chisme?
– Él si murió.
– ¿Verdad? – reí nerviosa. – ¿Por qué?
– Dos ranas viejas dijeron que él era hereje y…
– ¡Y la Iglesia del Jardín lo encarceló y con ayuda de Dios lo hizo confesar! – Reí irónica.
– Con ayuda de Dios. ¿Cómo sabes, Risa?
– Lo sé… Solamente sé.
– La Iglesia, con ayuda de Dios, lo hizo confesar y por la santa voluntad de Dios lo mató.
– Bendito sea Dios por librarnos de los herejes.
– ¡Bendito sea!
– El amor, si existe, es solo bajo las flores de naranjo. – Risa filosofa.
– ¡Ahora basta! Hemos platicado demasiado. Y tenemos que votar.
– Votaré por el Cura Araña. ¿Y tú?, amiga.
– No lo sé… He oído decir que a él le gusta mucho llevar insectitos para su telaraña y arañarlos…
– Mentira, mentira. Él es una araña buenísima.
– Siendo así, entonces mi voto sería para él si no fuese que el Pastor Alan Cran promete con el sombrero en la mano las mismas cosas que la alcaldesa del patio vecino.
– Dijeron que él simplemente copió el plan de gobierno de la otra y que ha hecho mitin hasta en el Patio y no solo acá en el Jardín.
– Mentiras, tonta. ¡Men-ti-ras! Ha sido un error de digitación. Es fácil confundir las letras de Jardín y Patio y escribir uno en el lugar del otro…
– ¿Es así? Pero, ¿y el mitin?
– Ha sido… ah… Fue para conseguir votos de los que viven allá… Eso, ¡ha sido para conseguir votos! Y así salvar Jardín.
– ¡Aleluya!
– ¡Aleluya!
Y sin que más nada dijeren, cada una se fue inocentemente a cumplir su deber cívico sin miedo de su voto sufrir un golpe, ni que defenestraren criminalmente a la Presidente electa por la mayoría.
No obstante, el día se fue y una abeja voló arriba del naranjo y miró el cielo al fin de la tarde; prácticamente noche. Y…

 

 

Revista Dúnamis   Año 11   Número 17   Mayo 2017
                                   Páginas 16-17

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