Monthly Archives: May 2017

Nocturno 35

Autor:  Marco Antonio Rueda Becerril
             Xalapa – México

NOCTURNO 35

Bajo la luna llena
te segaré como yerba fresca
y me regocijaré con tus aromas,
salpicados de deseo,
de besos fortuitos
amargos y dulces.

Te levantaré con mis manos
y te reconstruiré con agua de mis labios,
nubes alocadas que beberán de tus pechos.

 

 

 

Revista Dúnamis   Año 11   Número 16   Marzo 2017
                                   Página 23

Lances Geo-poéticos

Autor:  Diego Vadillo López
             Madrid – España

LANCES GEO-POÉTICOS

 

Un territorio de la República de las Letras había sido asediado, invadido y conquistado por unos procedimientos lingüísticos que instituyeron sobre aquel perímetro un reino muy prosaico al que pusieron el nombre de Lugar Común, el cual fue repoblado con distintos tipos de palabras a las que a su vez encuadraron en estrictas categorías gramaticales con las que crearon un tejido socio-lingüístico muy riguroso. En aquel reino fueron purgados todos aquellos términos implicados en licencias poéticas, en florituras estilísticas o en tropológicos contubernios, entre otras fantasiosas conspiraciones. Se impuso la precisión en el uso del lenguaje y se cortaron las alas a todo vuelo retórico. La imaginación quedó proscrita y bajo sospecha cuantos otrora pudieron emparentar con ella en un momento dado.

            Exiliados algunos conceptos implicados en hábitos estilísticos de sublimador cariz, otros que habían estado implicados en secuencias de un tenor harto experimentalista sufrieron una ardua represión tras la cual fueron encarcelados, para que no pudieran entreverarse en la sintaxis que impusieron para la nueva narración allí desarrollada, fundada en el viejo esquema “Sujeto-Verbo-Predicado-Punto y Seguido” que se repetía con ritmo marcial una y otra vez arrollando en su avanzar cualquier mínimo atisbo de literaria ensoñación.

            Cada día, los habitantes de aquel reino concebían ingentes nuevas páginas en las que quedaba contenido el letargo y rigidez consustanciales a una soporífera existencia literaria.

            Cierto día, las fuerzas de la imaginación, que habían estado pergeñando un plan de asalto al reino del Lugar Común, consiguieron sortear los pétreos muros que lo circundaban, asaltando la prosaica deriva allí instaurada y liberando a todos los elementos retóricos largo tiempo retenidos, con lo que quedaron desbordados los anodinos e insustanciales escritos que allí se fueron plasmando al dictado de las fuerzas vivas.

            Muchos elementos de Lugar Común se unieron a las fuerzas rebeldes; otras palabras, locuciones, sintagmas y oraciones huyeron para refugiarse en entornos lingüísticos a los que pudieran unirles ciertas afinidades poéticas.

            A Lugar Común se le llamó desde entonces Literatura Universal, virando la anterior estructura organizativa hacia un sistema asambleario en el que tenían representación las más variopintas fórmulas lingüísticas y quedando armonizadas incluso las más “a priori” excluyentes.

            Filólogos y críticos literarios historiaban entre tanto los avatares de aquellos y muchos otros lances geopolíticos que se producían a toda hora en la inmensidad que representa la República de las Letras.

                                

Revista Dúnamis   Año 11   Número 17   Marzo 2017
                                   Páginas 21-22

Venganza

Autor:  David Pérez Núñez
             Sto. Domingo – R. Dominicana

Venganza

La venganza tiene a veces un sabor metafísico, íntimo, personal, puede no suceder en tiempo real, pero en tu interior acontece de tal modo que lo puede palpar. Fui desde muy joven un desastre con las matemáticas, no podía establecer conexión, ni asociación con la lógica numérica, por lo que una vez pasé por la amarga experiencia de hacer el ridículo en pleno salón de clase ante una operación bastante simple, el profesor se mofó inmisericordemente de mi torpeza, sudaban mis manos, miraba a mis compañeros de aulas, como si yo estuviera en un escenario, incapaz de articular un discurso, el tiempo que duré sobre esa tarima pareció infinito, al final una niña que se sentaba al lado de mi pupitre se levantó, llegó hasta el pizarrón y resolvió el problema en un minuto, volteé el rostro buscando la cara del profesor y vi en sus facciones la satisfacción de haberme hecho pasar por tan embarazoso momento.
Decía en un principio que la venganza tiene un sabor muy personal y que uno la puede arreglar de tal modo en nuestro interior que solo uno sabe que se realiza. Pues luego de aquel instante yo me retiré a mi asiento, el último de la fila, el profesor consciente de su éxito sobre mí, decidió copiar una tarea en el pizarrón, como no alcanzaba a escribir en lo más alto, tomó una silla y subió todo su pesado cuerpo sobre ella, lo veía casi danzar, ordenar una hilera de números en forma de jeroglíficos algebraicos, yo mientras tanto organizaba mi venganza, miraba sus pies, el frágil pupitre que lo sostenía, entonces en un descuido lo vi resbalar, buscar con su mano velluda una cuerda imaginaria con qué sostenerse, en los breves segundos en que pudo mirar al resto de los alumnos, antes de llegar al suelo, alcanzó a ver mi rostro como se regocijaba al verlo caer, todo esto sucedía en mi interior, nadie más se percataba de esta estrepitosa y ridícula caída, solo yo era dueño de esta venganza, todavía hoy cuando la recuerdo, lo veo rodar, rodar sin fin.

                                

Revista Dúnamis   Año 11   Número 16   Marzo 2017
                                   Página 20

Selene

Autor:  Daniel A. Contreras Castro
             Villavicencio – Colombia

Selene

La señal había sido dada hace unas cuantas horas y se suponía que todos debían volver a sus aposentos y esperar el nuevo día… Al parecer alguien tenía otros planes. Sus pasos eran suaves y tenues, pues no quería despertar a nadie; ya era tarde y debería estar en cama junto a los demás. El silencio retumbaba en los pasillos a medida que la luz del pequeño candelabro que le servía de guía irrumpía en la oscuridad que se apoderaba de éste lugar sepulcral; el cual de día se proclama la iluminación de la paidiá.
La hora se acercaba y me urgía salir en su búsqueda; no podía pasar la noche -como todas las demás- sin descubrir si le encontraría de nuevo. Como siempre, al llegar al piso más alto le veo contemplar el firmamento, mientras sus manos se posan sobre el lienzo que parecía siempre llevar y su mirada se perdía como aquel que ve al invisible…
Estando tan cerca deseaba saber que cautivaba su corazón; y la movilizaba a venir cada noche a éste lugar. Decidí, caminar hasta donde se encontraba; cada paso era más rápido. De repente, se oye en el profundo eco del silencio; un estruendo precipitoso que me llevó el corazón a la boca, pero, al volver a buscarla con la mirada, había desaparecido… Y al pararme desesperado en donde se encontraba, en el borde de la ventana hallé su lienzo… su obra y un mensaje -al respaldo- que decía: Selene, vuelve otra noche.

 

                                

Revista Dúnamis   Año 11   Número 16   Marzo 2017
                                   Página 19

No hay nadie

Autora:  Domnița Neaga 
                Urluiu – Rumania

No hay nadie

No hay nadie que me abra la puerta
a mí, que siempre la tengo abierta;
he perdido la llave,
o alguien me la ha robado,
pues recuerdo haberla tenido en mi poder…

Necesito la llave
porque adentro es cuando soy más yo,
sin plata, sin oro, sin tesoro…
solo un racimo de poemas
que ordeno en uno u otro lado
y a los que sacudo el polvo.

Nadie me toca la ventana
de la planta tres…

Hago un café para los amigos;
ellos me mandan una noticia
en el último momento
mediante una paloma mensajera
diciendo que tiene irse
en un instante, sin maletas,
así que no tengo que esperar a nadie…

Ya me esperarán ellos;

No tengo por qué tener cuidado;
me relajo por tal motivo.
No hay nadie…

 

Traducción: Eugenia Dumitriu

Revista Dúnamis   Año 11   Número 16   Marzo 2017
                                   Páginas 17-18

Creación

Autora:  Giann-Poesía
               Buenos Aires – Argentina

Creación

Ensimismado el corazón
de bosques, mar y cordilleras
se sienta y habla
con el pulmón de la pradera,
en tanto la plática se extiende
más allá de las sabanas
avizoran encantos sobrenaturales.
Desde sus ojos voraces
desbordado de jungla, selva y arboledas
la niña de sus ojos huye traviesa,
se cuela en el iris azul pardo
a un codo de remanso en la represa
se baña de encantos sin premuras,
sin importarle si su alma va desnuda.
Cual caja de pandora abre la boca
sedienta bajo un cielo que a cantaros
sin avisos al universo se desploma,
Toda frente erguida en la loma
despeina de sueños sus ideas.
Se respira humedad de huertos
y los jardines yermos
perfuman la floresta sus desiertos.
De bruces muerde el sentido toda ansias
y el cuerpo, ente de lo más sagrado
en goce dulcificado sin retraso explota.
Entre las suaves caricias del tiempo
a carcajadas un amasijo de barro cobra vida.
Es entonces cuando los ancestros se postran
ante la virgen y deslumbrante aurora
que al son del nuevo día ofrenda vida
y toda creación se hace presente sin demoras.

   

Revista Dúnamis   Año 11   Número 16   Marzo 2017
                                   Páginas 15-16

Cosas que pasan y la posición del “Me da lo mismo”

Autor:  Alexander Anchía Vindas
             San José – Costa Rica

Cosas que pasan y la posición del “ Me da lo Mismo”

Nada más sincero que expresar que el título de este ensayo, es producto de la mercadotecnia, para hacer este pequeño compendio de reflexiones atractivo para el lector crítico.

Este libro no fue deliberadamente planeado, surgió de camino, como una manifestación a la vida postmoderna de inicios de la segunda década del siglo XXI, de esta época postmodernista en que me encuentro inmerso junto a tantos millones de personas, que pasan por la vida color rosa.

Hoy más que nunca le va el calificativo rosa a la postmodernidad, donde pasan tantas cosas y no parece pasar nada. Donde los individuos pasan de ser uno a ser nadie en un momento. Esta primera reflexión de la presente compilación es sin duda la más reflectiva de la realidad actual, es un verdadero flash, chispazo o retrato de la realidad de la época que les he indicado.

Sin embargo al comenzar a encerrarme en estas mismas líneas, las paradojas del destino, me hacen pensar que fue bueno el título de esta obra, donde se vive en la época en que pasan cosas y no pasa ninguna. Es decir que el ser humano, ha llegado a perder la sensibilidad a tal grado en que su capacidad de asombro se ha visto maniatada, por la misma civilización que en siglos ha construido.

Evidentemente en el Africa la gente sigue muriendo de hambre, la desigualdad en el mundo, cada vez se ensancha como el big-bang. La violencia se consolida de una forma u otra, proliferan los guettos y los campos de concentración para el pensamiento crítico.

Si Nietzsche, afirmó en su momento la muerte de Dios, pareciera que es la razón la que ha muerto, o al menos desaparecido quizás por varios siglos. Todo ese cúmulo de cosas, parecieran ser más relativas, menos importantes o que un “halo de iluminación”, hace que cada vez más pasen desapercibidas.

Cuando el delirio modernista desembocó en el teatro del absurdo, o en los escritores filósofos, y otras reacciones plasmadas en el arte por Maurice Ravel, Camus, Ionescu, Sartre, etc. Se reconocía que el  modernismo se había salido de un cause de sus principios éticos correctos y buenos que dieron origen al mismo.

Al asentarse el postmodernismo, pareciera que esa reflexión no es para nada importante, pues como lo afirmó un popular cantante latinoamericano de estos tiempos se vale:  “Living la vida loca”

Si hay una especie en la tierra de las que componen lo que se puede llamar la franja de la vida que ha fracasado en lo social, puede decirse sin duda que es el ser humano, puede tener mejor calificación una araña, un cangrejo o  un topo que se meten dentro de la tierra y ahí están a gusto, al menos estas especies no causarán un triste desenlace sobre otras.

El hombre como proyecto de un dios desunido, desoído y marginado ha involucionado como especie y ha resultado ser un completo fracaso en lo social, pues lejos de ir hacia la cooperación y la integración, sigue construyendo fronteras, guetos, espacios donde sobrevive a sí mismo, donde puede sobrevivir “sin otros seres humanos”, pero no se da cuenta que al colocar una nueva cerca, un nuevo ladrillo, lo que hace es construir su propia tumba, pues aparentemente ese dios distante colocó en el ADN del ser humano, la sociabilidad. Al menos los primeros humanos demostraron serlo, mírense las cuevas de Altamira y otros espacios rupestres donde se intentan primitivas guías para otros seres similares,  ese arte primitivo tenía una conciencia social básica, era un arte  funcional y no apreciativo, no existía el ego de por medio, existía la responsabilidad de advertir a otros; no importaba tanto el pintor si no el mensaje como tal.

En cada una de las eras de la humanidad hubo un pendiente, algo que no se llegó a realizar y esa factura ha ido creciendo al grado que hoy en día el proyecto humanidad es insostenible  y si el ser humano no es capaz de auto-exportarse a otros espacios geográficos extra planetarios probablemente se extinguirá en pocas eras, cuántas es la verdadera pregunta. Las cosas o eventos sociales pasan ante nuestros ojos sin darnos cuenta, cada nueva generación lastimosamente viene con más defecto de fábrica, viene con valores distorsionados que para efectos de la ética clásica no son valores, o viene con menos valores éticos. Nuevas generaciones asumen el rol de la sociedad con menos sociabilidad.

En la edad Antigua el ser humano se dio cuenta de su naturaleza para lo bueno y para lo malo, lo   que predominaba era la conquista, la expansión y el ser humano desarrolló un sentido innato hacia la exploración, hacia el descubrimiento, pero se diferenció poco de los animales en cuanto al respeto a sus semejantes, respeto a la diferencia, respeto hacia la cultura del otro, mantuvo instintos mucho peor que los animales, legalizando la crueldad, la masacre, el circo y haciendo un culto de la guerra. Sus dioses de ese entonces sirvieron para legalizar y ratificar sus errores. Sin duda alguna el pendiente de esa edad antigua fue la solidaridad y la convivencia. “Sálvese quien pueda”.

En la Edad Media, la metafísica y la parte espiritual acapararon la visión universal, al grado de que llegó a empachar la meticulosa religiosidad,  diferenciar el grano de la paja y se dio cuenta que con la Fe se puede llegar a hacer daño, por medio de la fe se pueden efectuar sangrientas guerras o con criterios subjetivos enviar a la gente a la hoguera. Evidentemente fue una época subjetivista donde depende de la posición en que se encuentre se la pasa muy bien o muy mal. Al haber tanto subjetivismo, el progreso fue muy lento, fue una época de mucho tiempo. Más de diez generaciones vivieron en esta época, donde quizás la primera deuda del ser humano es que no fue capaz de diseñar una fe que lo hiciera inmune de las pestes, las hambres, las muertes. ¡Bienvenido ser humano a tu naturaleza!

En el renacimiento el hombre tomó conciencia de la dimensión de su propia fuerza por primera vez, se destetó de Dios, en el sentido de que se dio cuenta de que las mayores cosas que le suceden no dependen de Dios, que Dios no está para evitar y sacar al ser humano de las complicaciones y vericuetos en que este se mete. El auge en el arte, en la literatura y un incipiente auge científico se comenzaron a  establecer. Los mensajes encriptados, los primeros vituperios y se insinuaron las primeras logias, para justificar el acceso al “conocimiento a unos pocos”. La religión como tal comenzó a perder fuerza y creo que nunca más en la historia de la humanidad, mientras exista el hombre se volverá a ver la fuerza que esta tuvo con esa denominación y las características del Medioevo.  En el renacimiento el ser humano se percató que podía usar la naturaleza a su favor y que sus posibilidades podían ser infinitas, aprendió a romper sus límites, a romper con el pensamiento cerrado del medioevo, pero en el descubrimiento de América, el hombre vio que por sí mismo tenía la capacidad de llegar más lejos, el cuestionamiento sería hasta donde o cuál sería su límite, si es que ¿habrán límites para la acción?

La edad moderna fue sin duda la mayor oportunidad que tuvo el hombre de construir, estabilizar el rumbo de su existencia, creo nostálgicamente por ser un admirador de muchos elementos modernistas, que una oportunidad como esta nunca más volverá a aparecer en el camino del hombre. En esta edad florecieron las estructuras económicas que hoy nos gobiernan, la ciencia tuvo el máximo auge, las ciencias sociales tomaron sus preceptos, el concepto de sociedad se visualizó, la idea del hombre libre y emancipado que comenzó en la Revolución Francesa y tantos, pero tantos progresos; fue hasta en esta edad que el hombre se constituyó en lobo de la existencia en un depredador y lo pendiente fue que nunca supo donde parar, lo pendiente es que el conocimiento y el progreso no trajeron la felicidad; ya que, al finalizar esta época se dieron las dos guerras mundiales y no sirvieron de nada ni los postulados económicos, ni las teorías sociales, ni cualquier “disque antídoto“ en esta época para detener su propia barbarie, ni la filosofía racionalista o ateísta, nada fue un paliativo para toda la desgracia.

Al llegar a nuestros días no debemos omitir la mediocridad posmodernista nacida en los sesentas con los hippies y la teoría del individualismo institucionalizada por la figura paladín del posmodernismo “narciso”, y es justamente ello, lo que nos lleva al Me da lo Mismo, vivir en una sociedad de confort, de competitividad, completamente hedonista e individualista, donde lo que pareciera primar es el placer en su máxima expresión, no hay tiempo para pulimentos, ni para rigor y eso lo vemos en todos los ámbitos del quehacer humano. Juventud disconforme pero alejada de la realidad sociopolítica y cultural que le da lo mismo que quede de presidente Donald Trump, o que elijan a Bob Dylan el premio Nobel de la Literatura, que quizás en el futuro elijan a Don Burro diputado, hasta donde el ser humano se revolcará en su propia mediocridad, para dar paso a algo más. Tal parece que esta época ha favorecido una involución hacia un ser humano más inocente pero no porque no tuviese mayor capacidad; no es así, simplemente es cuestión de enajenación, de privarse de no utilizar ciertas facultades del pensamiento.

El Me da lo mismo del posmodernismo compromete el futuro, la evolución y  hace transitar al ser humano en un letargo que lo convierte en vulnerable al arribo de posibles civilizaciones extraterrestres como bien lo dijo Steven Hawking. Nunca el ser humano ha estado tan vulnerable al posible arribo de civilizaciones extraterrestres, pues ha perdido facultades sociales, se ha hecho más prescindible a sí mismo del universo.

Tantos y tantos tratados e intelectuales han hablado en tan pocos años que aún llevamos de posmodernidad donde apenas hemos pasado el medio siglo de transcurrir en esta época amorfa, que libros como la Civilización del Espectáculo ya han dictado cátedra, o bien decir que las redes sociales han proliferado que la masa irreverente como lo dijo Umberto Eco tome posesión sobre las opiniones, volviendo aún más mediocre el pensamiento.

La intención con esta breve reflexión no ha sido la de alarmar, ni juzgar lo que sucede ante nuestros ojos, ni mucho menos generar una moraleja o proclamar un manifiesto que lleve hacia un lugar eterno de maravillas.  Que cada uno saque sus conclusiones y asuma el rol que así desee, ojalá con miras a ser mejor ser humano y mejor humanidad. La sociedad se transforma y sigue haciéndolo queramos o no queramos.  Deseo estimado lector que usted adquiera las cualidades tecnológicas, sociales, morales, analíticas y de supervivencia para adaptarse a la nueva sociedad que se avecina. ¿Cuánto más durará este posmodernismo soso? Es  la pregunta del millón. ¿Con qué nos saldrá la sociedad del futuro?….

Yo seguiré en mi propio gueto de anticuado, dando la opinión sólo cuando me la pidan. Por lo tanto lo invito a usted a ampliar mis pobres palabras, a refutarme o apoyarme racionalmente en este pequeño planteamiento de que nuestra civilización no irá a ninguna parte, entre tanto no hayan valores férreos en las sociedades que sustenten un posible desarrollo, normalmente los valores están cimentados en la moralidad y esta reposa en algún concepto, así fuese vacío, de Dios.

Me da lo mismo no es un camino  válido,  es acelerar el hueco de una tumba, es decidir morir por omisión, lo que le suceda a otros tarde o temprano terminará sucediéndole a nosotros mismos.

Espero haber sembrado alguna inquietud que haga florecer en su interior algún deseo que nos haga mejor a todos como sociedad.

Revista Dúnamis   Año 11   Número 16   Marzo 2017
                                   Página 9-14

El Reencuentro

Autor:  Daniel A. Contreras Castro
             Villavicencio – Colombia

 

El Reencuentro

Cómo encontrarte en mis caminos,
cuando sólo de madrugada sueles visitarme;
¿cuántas noches más he de buscarte en vano?,
A quiénes he de preguntar por ti;
Para saber de tus apariciones.
Cuántos te han contemplado
recorrer el firmamento;
maravillados de tus caminos.
Mientras tanto este día;
Anhelo que, por última vez,
Pueda ver el halo de luz que te rodea;
Símbolo de su amor… El Nuestro,
Que la muerte separó;
Hasta esta noche…

                                

Revista Dúnamis   Año 11   Número 16   Marzo 2017
                                   Página 8

Estado IX

Autor:  Elisei Virgil
             Plosca – Rumania

 

Estado IX

Tengo en mano
izquerda
una piedra
la levanto
a la altura de mis labios;
de repente
como de la nada
construyo
una mujer.

 

 

Traducción: Tudor Serbanescu

 

Revista Dúnamis   Año 11   Número 16   Marzo 2017
                                   Página 7