Monthly Archives: March 2017

Enajenado

Autor:  Emanuel Silva Bringas
             Lima – Perú

ENAJENADO

A quién observa suspicaz y asqueado,
figura cubierto de pelambre y aire espectral
Hondura en ambos ojos, delata
Cuenco que no puedes soportar
¿Es mucho para ti punción tal?

¡Dicen que soy el Lobo
que en sangre tiznados
los colmillos descuello!
Dicen que soy bestia impredecible,
dispuesto siempre a atacar
Dicen que mis modales, son traídos del bosque
que yo no sé con los seres humanos tratar

Que soy animal retraído, acusan
Que de quien mora en soledad semejante,
nadie se puede fiar
De frente me miran, pasan de cerca,
de miedo constante infectos,
¡Tan convencidos que los he de matar!

Terror de mi silencio sobre sí llevan
¡Tan marcada la sospecha!
que en las sombras mi morada se asienta
Me figuran taimado al asecho,
agazapado en lo ignoto
tramposo y artero
¡Persuadidos que soy tan animal!

Me ven cubierto de pelo y hambre
con ganas ávidas de sangre yugular
Sienten su piel abrirse de antemano,
¡tremendos surcos mis garras al zarpar!
En terror sobrecogidos
Jamás mi cercanía soportarán

Fiera salvaje; indómita violencia
De afecto desposeído,
¡implacable voracidad!
Que solo sé de crueldad
¡Que mi pellejo es grueso e insensible!
Que bajo mi agreste aspecto:
un soplo deleznable,
¡presencia insoportable!
continuo afán de infligir males
inquieto reposa…

Dicen que soy el Lobo,
que a mí me parió el bosque,
y carne humana devoro
¡Que soy bestia, porfían!
De improviso arrebatable
repentino y sin motivo,
¡enconado agresor!
Un arisco confinado
sumido y atestado en dolor

Que del monte lo más recóndito
engendró mis maneras
a rajatabla aseveran
Que nadie como yo tan salvaje,
resollando agitado de continuo,
gruñendo irascible y sin cesar
Que insaciable y desesperado
¡malicioso depredador!
mi talante revela
Que vivo blasfemias aullando
desdeñando el humano gesticular

¡He allí el Lobo!
Vez tras vez aseguran
¡Jamás me han conocido!
Solo de mí han oído hablar
o a la distancia y de soslayo
han pretendido mis andanzas otear

Si de repente mi voz elevo
sus mentes ululato perciben
Encríspanse azorados
¡nota tan estridente!
de mórbidas entonaciones
¡colérica impostación!
resonando en el horizonte oprímeles
Tiene sabor a alarido
Cual diana en el cuerno
¡Es el Lobo Aullador!
su invocación imprecando
para arrojar sobre quien se acerque
¡un siglo de calamidad!

Por eso me tienes aquí
las palabras obviando
Tan solo mis dos ojos sobre ti clavados
si acaso los puedes soportar
Preguntándome si acaso
en ellos disciernes la verdad

Pues no es esto un hechizo de luna
tampoco elusiva saciedad
Aquí no hay un lobo encerrado
Solo podredumbre de sociedad.

                               

Revista Dúnamis   Año 10   Número 15   Noviembre 2016
                                   Páginas 28-31

Ausencia, Tango y Letras

Autora:  Giann-Poesía
               Buenos Aires – Argentina

 

Ausencia, Tango y Letras

Hay… un, dos tres y más dolor aquí.
Aquí dentro de este pecho gestado de latidos
que ni a fuerza de infartos coagulan las horas
buscando sobornar al tiempo.
Un tiempo que corra bestial
y en piedad absoluta
me deposité entre tus brazos yermos.
Sabes papá…?…Te extraño…
Te extraño a mares tempestuosos
te recuerdo a océanos borrascosos,
y no hay tibia arena que recoja mi huella
y en polvo de estrellas,
las lleve junto a las tuyas por los senderos del cielo.
Se precipitó a mi ente un meteorito de ausencia
con la ¨inseparación¨ de tu estadio en fase
el mismo día de la cruel partida
y frente al portal del gris invierno…
¡Te lloré!… Te lloré como cuando mis caprichos en diluvios
caían por la rambla de mis mejillas haciendo cumplas mis deseos.
Hoy sin vos…
se descascara mi espíritu en huida salvaje
dibujándote entre mis versos,
clamando a grito mi pluma esboza…
¿Dónde estás, que te busco
en esta ciudad de gente que duerme…
las veinticuatro horas
de los trescientos sesenta y cinco días del año
por más de dos milenios?
En esta metrópolis de cruces blancas
y ángeles de yesos
mis pasos van acompañados de los tuyos.
La humedad del llanto lleva aromas de rosas frescas
y perfumados jazmines hasta el portal de tu memorada,
que me deja ver el roble donde descansa tu cuerpo.
No, no pidas que no te llore, si quieres…
lo haré en silencio para que no sufra más aún ¡Ella!
al oírme en un rezo pidiendo por tu alma
al Dios sempiterno desde los portales de este infierno
que nos dejaste por herencia el día
que partiste sin despedirte de mi…
karma que me destruye hoy que no te tengo.
Sabes que hubiera dado mi vida en aquel mismo momento
con tal de que te quedarás, pero…bien lo dijiste siempre…
¨…Los padres no vinimos al mundo para enterrar
a nuestros hijos, esa, es labor de ellos…¨
Más aún no consiento la naturaleza del verbo
pasado que me niega tu presencia en este cruel presente
y busca hacerme carne de los retazos de tu recuerdo
y hago lo que siempre hiciste, escucho un tango mientras hilvano versos.
Como vos lo hacías pá.
De la misma forma escucho tango y enebro un poema,
triste por estos lares en que ni a cortes y quebradas, logro concentrarme.

   

Revista Dúnamis   Año 10   Número 15   Noviembre 2016
                                   Páginas 26-27