Monthly Archives: March 2016

Dunamitamen Asociación Cultural

        En el otoño del 2007, ampliada la base primigenia de coloboradores de la Revista Dúnamis y contando ya con estudiantes de diferentes escuelas de la FLCH, las reuniones que se habían llevado a cabo en las vacaciones de verano en torno al proyecto impulsaron a su fundador a idear una visión más amplia: un proyecto artístico-cultural que fuese más allá de la literatura.

        Así surgió el nombre “Dúnamis 2010”, en la práctica más asociado al grupo humano que promovía la revista, se refería más bien a la meta de sentar durante la década venidera las bases para la génesis de un renovador movimiento cultural. Poco después de un año, el grupo primigenio se desintegró, quedando tan solo Emanuel Silva Bringas, su fundador, y Felix Llatas Delgado, autor del poema Estalofita, el cual ostentó una gran acogida. Años después, en el 2014, planificarían reanudar el proyecto.

       Así el 2015 fue una dichosa renovación y restructuración gracias a los grandes talentos que se presentaron a la Sexta Convocatoria de la Revista Dúnamis. La revitalización de nuestra revista de Creación Literaria, sin embargo, es tan solo un primer paso en un camino largo para dunamitar el cosmos. Habiendo ya concluido los trámites iniciados en Diciembre 2015, bajo la asesoría del abogado y escritor Israel Fernando Cáceres A., dicho proyecto ideado en el 2007 queda por fin formalizado  e inscrito ante la Superintendencia Nacional de los Registros Públicos de la República del Perú como DUNAMITAMEN ASOCIACIÓN CULTURAL, de mano de la cual irán llegando, a más de las ediciones mensuales de Dúnamis, muchas otras novedades.

Historia

El Lado Cóncavo-Convexo de la Creación Literaria

 

El Lado Cóncavo-Convexo de la Creación Literaria

Como todo adoctrinamiento  el fustigar a un discípulo literario o influir sobre ciertas personas y dirigirlas hacia un lado de una dimensión plana es funesto y lamentable.

Todo arte, no sólo la literatura debe de estar libre de prejuicios; si un creador escribe hacia la derecha o la izquierda eso no será relevante, lo que dejará un legado será la profundidad y coherencia de su pensamiento. La historia no ha estado exenta de prejuicios ideológicos y se han cometido grandes injusticias la más sabida de ellas el no otorgamiento del Nobel a Borges por ser de derechas.

Todo ser humano en algún momento de su vida está más cerca de la derecha o de la izquierda, pues no somos seres lineales, sino cíclicos.  Depende de los influenciadores, del entorno, de con quién se relacione, de qué material se ha nutrido. Cuando estaba en el colegio me hicieron leerme el capital, obra magnánima de Marx, sin embargo no fue hasta años después que valoré ese estudio. Realizar un análisis filosófico de ese texto es una cosa y solicitar un ensayo acerca de Adam Smith y de su influencia al día de hoy lo es. Pero pretender encasillar o dirigir a un artista que escriba perennemente sobre estos temas es coartar, limitar el arte como belleza.

En su momento Gabriel García Márquez dijo que su inclinación a la política constituyó una parte muy importante de su vida como escritor, pero que no resultó ser la única, en la última parte de su existencia  busco viajar a otras dimensiones de las cuales ahora hablaré, demostrando que más que tratarse de un cuadrado pegado en el suelo donde te mueves a la derecha o a la izquierda, la literatura se trata de un mundo multidimensional, donde no se le puede llamar traidor a alguien que pase de la derecha o a la izquierda; o viceversa, el arte no da para estos castigos.  Esta situación debe tomarse como parte de un proceso deconstructivista, de un proceso natural que todo artista necesita realizar y no sólo mudarse hacia  la derecha o hacia la izquierda.

Pese a que en lo personal me considero más cerca de la izquierda que la derecha no soy un fanático político. Si mi pensamiento dirigiera mi cosmovisión ciudadana, debería pensar que la felicidad del ser humano dependa de la economía, ¡qué triste sería mí mundo!. Así lo intentó plasmar en los inicios de la ciencias de la administración Frederick Taylor, quién se atrevió a encasillar al ser humano en una dimensión animal, comparándolo con un burro que necesita un determinado motivante económico; por ejemplo calmar su existencia a punto de bonos y regalías .   Creo que este tipo de pensamiento ha creado los llamados call center donde muchos habitan intentando no convertirse en autómatas. Estas estructuras que han florecido en la posmodernidad han llegado a crear muchos seres enajenados listos para consumirse hasta su propio féretro; o cuantos caprichos imponga el mercado de consumo, de ese modo, los ciudadanos demandan una literatura más light, un estilo de vida light, donde ir a sentarse a ver una película al cine con verdadero sentido es un reto y una secta para pocos.

Se habla de la diferencia entre la alta y la baja cultura, ciertamente muchos creadores han aspirado muy alto, y se han salido de esa concepción facilista e ideologizante entre derecha o izquierda, si estoy medio punto más cerca de la derecha o de viceversa.  Pero el consumo y los empresarios también tienen su cuota de responsabilidad al crear a un individuo light que se conforma con muy poco y que en la posmodernidad agradece un tipo de literatura facilista donde pueda saciar su curiosidad escasa o presumir de una supuesta intelectualidad que no busca reflexionar las preguntas más fundamentales de la vida, sino que es un instrumento para presumir frente a otros. Ya Vargas Llosa mencionaba esta mentalidad facilona y mediocre en su ensayo La Civilización del Espectáculo, distintos autores coinciden en señalar que estas características de practicidad, facilidad, hedonismo,  son las que marcan el norte de esta época posmodernista.

Pero para continuar con el proceso de gestación literaria, antes de reconocer que la creación literaria es tan sólo un reloj de péndulo, condenada como Sísifo si no a cargar y a tirar la piedra a vagar perennemente entre la izquierda y la derecha, donde quizás se estaría mejor estándose quedito en un supuesto centro utópico. Prefiero creer más en que el ser humano se parece más al que ideó Abraham Maslow en su famosa pirámide que se enseña en todos los cursos básicos de psicología, de administración que concibe al ser humano dentro de un estadio el cual puede variarlo según su autoconciencia y el grado de progreso que sea capaz de alcanzar.

Algo similar sucede en la Creación Literaria, pero no lo concibo desde un punto de vista piramidal encerrado en estadios, pues en el fondo esa visión de Maslow promueve el clasismo aunque sea temporal y un clasismo psicológico, condicionado. La literatura y el arte son los únicos espacios donde no debe haber prejuicios de clases sociales, de religión, raza, tendencias deportivas y también de la política. La política como lo indicó García Márquez es apenas una de las dimensiones que tiene la literatura, quizás por ser el arte de la palabra es más fácil que la literatura asuma un rol político más que las artes visuales, la danza, u otras manifestaciones, pero reducir y que un poeta por ejemplo viva en función de la política es de algún otro modo prostituir su talento.

concavo y convexo 2

Creo que sugerir una multi-dimensión circular para la creación literaria sería lo más aconsejable. A partir de aceptar esa premisa me permitiré detallar cuáles son esas secciones-

La substancial: Así como Maslow coloca en la base de la pirámide, lo que él llama Necesidades Fisiológicas, el escritor no se puede privar de tener que conseguir su sustento, de tener que ingeniárselas, son pocos los escritores que pueden presumir que viven de la literatura, los más afortunados dirán eso, no necesariamente los que viven de la literatura son los mejores. Pero el escritor no puede privarse de esta dimensión, es aquí cuando se da cuenta que es un ser normal, como bien lo dijo Rafael Cadenas cuando le preguntaron si se consideraba un gran poeta, a lo que el célebre poeta respondió: “Tú eres el que me pone ese calificativo de poeta”. Acaso el ser poeta representa tener algún tipo de privilegio, será que el poeta no tiene que hacer fila en el servicio médico o en el banco. Será que al poeta lo eximen de pagar tiquetes de buses o de pagar impuesto de ventas. Ser un escritor y sobre todo hoy en día se es un paria en este mundo loco inmediato, que vive inmerso en la civilización del espectáculo. Pero un escritor no puede privarse de sobrevivir, entonces un escritor lo primero que tiene que hacer es saber ser un sobreviviente si quiere escalar y mostrar algo bueno que salga de él.  En la medida que se las agencie para sobrevivir, para conseguir su sustento, para mantener a los seres afines alrededor de él. Podrá mostrar una dimensión más humana y generar más empatía. ¿Será que el escritor debe vivir como un monje? O sea privarse de tener relaciones, de amistades, de visitar espacios prohibidos o imaginarios, no eso nunca lo debe hacer, es la parte substancial la que ayuda a construir una ética, esta vivencia es parte del ADN de todo escritor  y poder escalar hacia otras secciones. La subsistencia es tan fuerte que puede hacer que un escritor se olvide de su arte en algún momento.

La Social: Esta es posiblemente en la que podamos incluir la ideología, cuando un escritor decide prestar su voz a la causa de la humanidad, entonces será acá donde a veces el viento deberá moverlo a la derecha o a la izquierda, de acuerdo a una coyuntura social, hechos determinados, visiones, amistades y afinidades. Lo que muchos intentan absolutizar es apenas una parte de lo que un escritor puede hacer y ciertamente cuando el escritor de forma ética, no mercenaria, de forma auténtica y con pureza decide prestar una causa, si esta se levanta con una parte substancial auténtica, meritoria, posiblemente su voz llegue muy lejos. En mi país hubo un escritor llamado Carlos Luis Fallas que construyó este modelo, logró influir desde su propio ejemplo, logró subsistir y evolucionar a una parte social y construirse un círculo con un determinado número de seguidores, de modo que su prosa venía desde los mitos, anhelos vividos, imaginarios y compartidos, me abstendré decir su inclinación. En el caso de Fallas mostró una coherencia de pensamiento y nadie podría decirle mercenario. Entre la derecha y la izquierda podría hallarse el verdadero sujeto, aquél que es o no es altruista, aquél que se proyecta simplemente al participar en una lectura o recital, o el que se presta a otras actividades de la sociedad. Tampoco esta dimensión se circunscribe a la derecha o a la izquierda, cuando un escritor construye un movimiento literario o un círculo aporta de igual modo a la sociedad. Esta faceta es después de la propia obra del escritor la más visible de todas, pues acá éste define y construye las relaciones con todos los  grupos sociales posibles.

La intimista: Esta es una faceta espiritual y como no deseo ponerle algún epíteto que huela a religión, prefiero decir que en esta parte el escritor construye sus pilares espirituales que darán sustento a su obre. Un escritor aunque se llame Ateo es espiritual, el ser humano es un ser espiritual, cree en el sistema, en la ética, en la familia en su cónyuge, que se yo. Es en esta dimensión cuando el escritor echará a mano elementos de que algunos elementos que para  nadie más o  muy pocos serán intrascendentes, pero para el creador serán fundamentales. Sólo cuando esta dimensión se torna mística y ese misticismo de querer enseñar, mostrar a otros alcanza una versión más alta y más sublime que la simple intimidad. Cuando se habla de misticismo entiéndase no es un evento religioso, si bien la parte metafísica o mística es más fácil apreciarla cuando se tiene fe en algún Poder Superior como dice Al Anón o en el caso de la concepción occidental se nombra  a Dios. Esta dimensión suele estar muy lejos de los prejuicios con los que comencé esta discusión de izquierda o de derecha y es que si se acepta la acción de alguna o más deidades, el creador caerá en conciencia de qué esa o esas deidades están libres de esos prejuicios y que Dios o los Dioses lo son para todos los seres y no para unos pocos. Esta dimensión suele alcanzarse cuando se tiene algún tipo de madurez y por lo general llegan a ella también muchos creadores que se elevan desde la parte social al darse cuenta de que las ideologías no cambian al mundo, o su acción dentro de ellas.

Todo escritor que pretenda trascender debe extraer lo mejor de las dimensiones substancial e intimista, ya que le conceden una visión diferente, la substancial lo  humanizará al ver lo difícil de la vida que se mueve en más de una dirección entre derechas o izquierdas, se hace más finito. Mientras que en la intimista se hace trascendente o busca allende de su limitación. Particularmente creo que existe una dimensión metafísica indiferentemente de la fe o visión que se profese.

Estas secciones en un escritor son sutiles y cíclicas convirtiéndose en un verdadero lado Concavo-Convexo, se regresa o se va hacia lo social, se alcanza o se modifica lo íntimo y se puede caer en la subsistencia en algún momento, subir y regresar. En estas dimensiones se llega al vacío y se sale de él. La relación con el vacío la  hacen tornarse interesante y fascinante, plasmándola en una   creación literaria más profunda y desgarradora. Esa situación inevitable y cíclica que hacen que un creador  que transite y regrese a esas dimensiones logre trascender, pero con cada relación el individuo o creador no regresará ni producirá igual. Al ser experiencias que atañen a un creador, cada una de  ellas desembocará en una nueva persona y en un creador distinto, de modo que a lo largo de su vida un creador tendrá diferentes yos o versiones de sí mismo.

 

           Alexander Anchía Vindas
Barrios del Sur, San José – Costa Rica 

 

 

Revista Dúnamis   Año 10   Número 11    Enero 2016
                                    Páginas 17-22

Destello

 

 

DESTELLO

Con potencia incandescente
surges de rincón oscuro
rasgas telarañas de ojos fríos
yertos

Removiendo colores
luz de amaneceres
al pasar haces presente
y viven.

Con tu horizonte brillante
regando pétalos de brisa
praderas acallan tus pasos,
llegas

Mis ansias aún no te perciben
sin embargo, magnetismo indeleble
presunto mirar ausente,
tiemblo
.                                          ¡y atacas!

Yertos-viven
llegas-tiemblo
atacas.

           

Luz Elena Salazar Martínez
         Navojoa – México

 

                 

             

Revista Dúnamis   Año 10   Número 11   Enero 2016
                                   Páginas 16

Ángela Play, la más puta de todas

 

 

Ángela Play, la más puta de todas

 

Yo tenía para entonces diecisiete años, estrenaba por mi cuenta el primer burdel en mi vida, así conocí a Ángela Play una madrugada en el burdel de Herminia. Esa madrugada, con una falda corta que le hacían lucir sus hermosas piernas, Ángela Play bailaba una salsa con un salero embriagador, se adueñaba de la pista; tenía una fuerza interior de yegua salvaje. Yo la miraba arrobado como un jinete que todavía no había montado, y mucho menos cabalgado un pony; era desafiante, provocadora, irreverente si se quiere. Los clientes se disputaban su compañía todas las noches; quien lograba tenerla como su acompañante era digno de elogio y envidia, porque ella con su presencia inundaba y abarcaba todo el escenario; su vestido se ceñía a su cuerpo mostrando una sensualidad que nos hacía recordar a Raquel Welch.

Yo era solo uno más de los admiradores de Ángela Play. Asistía al burdel los fines de semana a escondidas de mis padres; recuerdo que mi papá tenía un pantalón de lino blanco, que me ponía a espaldas de él, causando una grata impresión entre las prostitutas. Ángela Play se mostraba indiferente a mi presencia, yo era un muchacho torpe, incapaz de abordarla con la destreza y el arrojo que ameritaba un corcel como ella; sin embargo, observando y aprendiendo cómo algunos de los asiduos visitantes eran exitosos con las más exigentes de las damas del negocio, logré lidiar con las menos arrogantes y pretenciosas. Juego que me fue preparando poco a poco para poder enfrentarme a la estrella de la casa.

Comprendí el valor de la indiferencia, lo importante del buen tacto, de la discreción, el no alardear de los atributos, saber llegar al café y tomar la mesa más discreta, y obligar desde ese ángulo que hasta ti, fueran a ver quién se escondía en tan oscuro lugar; dejé que entre ellas se encargaran de contar y recrear los buenos momentos que vivieron conmigo, creándoles envidia a las que no habían pasado por mis manos. Fue todo un aprendizaje antes de echar vuelo; no adelanté un solo paso hasta que decidí abordar a mi presa.

Fue una noche lluviosa y sin estrellas, el negocio estaba muy frío, la música que colocaban era un tanto amarga y sin brillo, la pista estaba sola y triste; esa noche entré al café ya maduro, dueño de mí mismo, con la experiencia acumulada de noches donde maniaté y dominé los enfrentamientos cuerpo a cuerpo, con la destreza del mejor torero.

Ángela Play estaba reclinada en el mostrador del bar, tenía frente a ella un trago de licor; me acerqué lo más que pude. Ella con una salida que casi me desarma por completo, me dijo:

— ¿Cómo te va, novato?

Si hubiera dado una repuesta ofensiva, le habría dado la razón a tan infeliz elogio. Me contuve, saqué lo mejor de mí; puse a prueba los meses en que estuve esperando este momento y, con la mayor indiferencia, le respondí:

—Aquí, tranquilo, esperando a una veterana como tú.

Mi salida le causó una risa instantánea y fue por primera vez que pude detenerme a ver tan de cerca unos dientes blancos casi perfectos. Luego, y sin quitarme de encima el sobrenombre con el cual me bautizó, me dijo:

—Novato, siempre te he observado a distancia; eres muy callado y hasta tímido, me da curiosidad. Déjame hacerte una pregunta: ¿sabes bailar? Era el modo con que ella se colocaba por encima de mí. Su arte con los hombres era primero llevarlo a una situación de aprieto, pero tuve la suerte de tener un hermano mayor que era un artista a la hora de tomar una pareja en sus manos, ya sea para bailar un cadencioso merengue, como para enfrascarse en la más explosiva de las salsas.

Por lo que ensayé una ligera sonrisa y le respondí:

—Depende.
Al parecer no esperaba una salida de este tipo de alguien a quien ella entendía que podía acorralar desde un principio.

— ¿De qué depende? —preguntó.

— De qué tan buena sea mi acompañante —dije.

No sé de dónde me salían las palabras; pero, como un ajedrecista novato pudiera para poner en aprietos a Bobby Fischer.
Así coloque yo a Ángela Play en nuestro primer encuentro. Mientras manteníamos ese diálogo de espadachines. Al fondo la música completaba el decorado de nuestros diálogos, hasta que colocaron una salsa de Ismael
Rivera. Sin muchas vueltas, Ángela Play me invitó a bailar. La pista era un gran círculo de mosaicos de distintos colores. Unos rayos de luz roja, azul y amarillo se intercambiaban sobre los cuerpos de los bailadores. Cuando una pareja dominaba el ambiente, los demás, en una especie de reconocimiento abandonaban la pista; no había espacio para la distracción, todos sabían cuando una sola pareja llenaba el cometido.

Le agarré la cintura consciente de que montaba una yegua encabritada. Ella sintió en el enganche que el jinete sabía hacia donde iba. El reconocimiento de los cuerpos fue espontáneo. La salsa corría por nosotros como un
arroyito camino al desfiladero. Nos acercábamos los rostros, casi hasta beber el aroma del uno en los labios del otro, los parroquianos dejaron para luego lo que les entretenía. Miraban ensimismados el espectáculo, no querían
que luego otros les contaran.

Por momentos, no éramos dos cuerpos, sino uno envuelto en el otro; en un solo paso cadencioso, sin ocultar su asombro, Ángela Play me preguntó:
— ¿Así eres en todo?

Cuando lo dijo, la alejé de mi cuerpo, la volví a recoger con más fuerza, llevé mi boca a su oído, y le dije.

—En algunas cosas… mejor.

Soltó una risotada, y supo en ese preciso instante que acababa de firmar un contrato, sin garante, consciente de que quienes lo suscribieron estaban uno frente al otro, y solo les quedaba ejecutar las huellas que estamparon.

 

 

                 David Pérez Núñez
Sto. Domingo, República Dominicana

 

             

Revista Dúnamis   Año 10   Número 11   Enero 2016
                                   Páginas 13-15

Roce de Dos Mundos

 

 

Roce de Dos Mundos

Tu cuerpo de mares ajenos, regresa, siento los pasos silentes desde los túneles rústicos del ayer.
Mi mano, pariendo luz intenta tocarte, pero toco lo intangible. Aire o la nada.
Creo sentir vida en mí mirada de hiedra, creo ver la muerte en tú mirada de verano.
Un jinete de terciopelo cabalga mi universo se cruza, intrépido en la quietud ciega, lenguas de plata y cobre rasgan el cielo que me atrapa.
No se sí sos vos, la noche me ahoga confundida .
Ya no veo los cristales verdes soñando libertades
Siento el silencio.
Siento la ausencia.
El vacío pesado.
Creo que estoy viajando al impenetrable muro de tu mundo.
Creo morir.
Pero la primera hoja suicida del otoño, roza mí piel casi fría.
Me despierta.
El alba ilumina los rincones cercanos.
Estoy viva.
Hoy será otro día… Distinto… Me vestiré de mí Sabiéndote.

 

            Beatriz Rastaldo
Cañada de Gómez – Argentina



Revista Dúnamis   Año 10   Número 11    Enero 2016
                                    Página 12