Monthly Archives: February 2016

Invierno

 

 

Invierno

Llueve hombres de arena por las calles.
Besos con sabor a embarcaciones
a paredes que detienen los años
a labios que se rompen
y miradas que se ahogan
a sexo oculto entre sábanas y sombras.
Silvia se alarga esperando.
La boca húmeda.
Los senos descubiertos.
El muelle estira sus dedos desolados de naves y sudores
de mujeres que esperan
pintadas de yodo
la vela del barco que quema el horizonte.
Se pasea del muelle al Hamburgo
y llueve lágrimas de sal por las aceras
mujeres de papel en la humedad de los caños
y el trigo de los barcos
es pálido recuerdo de mástiles y velas.
Llueve tendidamente
por la playa
y no termina de llover
en los labios trasnochados de Silvia.

          

Victor Manuel Jiménez Méndez
     Puntarenas, Costa Rica

 



Revista Dúnamis   Año 10   Número 10    Noviembre 2015
                                    Página 25

Recuerdo

 

 

Recuerdo

Aún recuerdo cuando la conocí por primera vez, quedé cautivado con esos profundos ojos azules. Su sonrisa era tan angelical que hasta el propio Dios sintió regocijo de haber creado un ser tan perfecto. Yo no la merecía, me decía a mí mismo. Cómo es que tuve la suerte de hallar a una mujer como ella, me preguntaba cada mañana al despertarme junto a su lado contemplándola como un artista frente a su obra maestra. Nunca pude comprenderlo, sólo se que nos enamoramos con locura, nos comprometimos y cerramos el círculo con un matrimonio que fue el corolario del más puro de los amores. Ver a su madre llorando de emoción al ver a su princesa escalando el altar vestida de blanco es una imagen que quedó grabada en mi retina e hizo que me sintiera el hombre más dichoso del planeta. Todo parecía un sueño.

Pero, ¿saben? A medida que pasaba el tiempo las cosas fueron cambiando, yo trabajaba muy duro para poderte darle la vida que merecía y a pesar que ella lo sabía, y le alegraba que así fuera, cada vez le era menos suficiente. Yo hacía hasta lo imposible para satisfacer todos sus caprichos, hasta el más baladí, pero en ese esfuerzo se me fueron las horas que hicieron que ella finalmente estuviera cada vez más y más distante de mi. Y así el sueño se fue convirtiendo en pesadilla.

Una noche como hoy, hace exactamente tres meses, cuando conseguí un poco de su amor, concebimos a nuestro primogénito, a mi Sebastián. Ella no sabía cómo ocultármelo y yo, aunque lo intuía, nunca fui capaz de tocar el tema con éxito pues cada vez que lo intentaba terminábamos envueltos en una inagotable discusión que sólo acababa conmigo ebrio en el bar de la esquina, preguntándome en qué había fallado, y ella llorando por los rincones de nuestra casa, lamentándose de su desdicha. Ese fue el inicio del fin.

Para intentar llevar la fiesta en paz dejé que ella continuase con su plan como si nada ocurriese… Sin embargo, nunca se imaginó que su amante, de cuya existencia sabía aunque prefería negármela por salud mental, resultó ser todo un cobarde que, al primer dedo quebrado, acabaría confesándolo todo. Aún recuerdo esa expresión de pánico en su rostro, aullando de dolor y suplicando por su vida… hasta casi sentí lástima por él. Pero como cómplice que era, ya tenía escrita su sentencia de muerte por lo que, luego de cinco días de sesiones de tortura que ejecuté dedicadamente, el tipo se le adelantó en el camino que ella estaba próximo a recorrer. Para evitar sospechas lo persuadí para que le advierta sobre su ausencia. Y funcionó.

La noche de ese quinto día debía ser el día, me dije a mí mismo, así que planifiqué una cena a la que acudió decidida a que esa sería la última vez que me vería la cara. Invertí todo el tiempo y esfuerzo que una ocasión tan especial ameritaba. Preparé su plato favorito y creé el ambiente perfecto para que sea una velada verdaderamente romántica. Después del postre y mientras bailábamos a insistencia mía la que solía ser nuestra canción Isabel cayó al suelo convulsionando producto del veneno que le coloqué en la cena. Tardó unos largos y dolorosos minutos en morir.

Aún recuerdo aquellas últimas palabras en forma de pregunta que desgarraban su garganta en busca de una respuesta que parecía de antemano conocer: ¿Por qué me has hecho esto, Joaquín? Recuerdo también que me arrodillé y ya muy cerca, casi susurrándole al oído, le dije: “el hecho de haberme engañado con un cobarde hasta te lo podría haber perdonado, pero matar a nuestro Sebastián, a mi hijo, para irte con tu amante e iniciar una nueva vida.. Eso es algo que sólo se paga con la muerte”.

I. Fernando Cáceres A.
          Lima – Perú



Revista Dúnamis   Año 10   Número 10    Noviembre 2015
                                    Páginas 23-24

Pesadumbre

 

 

PESADUMBRE

Nube gris, que le ha atrapado
como ave de mal agüero
su espíritu aventurero
ahora sufre aprisionado
y se encuentra agazapado
sin vislumbrar un destello;
quisiera que todo aquello
fuera un mal sueño de antaño
que ya no le hiciera daño
para emerger en lo bello.

 

                 Luz Elena Salazar Martínez
                         Navojoa – México


Revista Dúnamis   Año 10   Número 10   Noviembre 2015
                                   Página 22

Te Siento

 

TE SIENTO

Respiro profundamente
en la quietud de una noche
oscura, fría y lluviosa.

Me abrazo a la ilusión:
El día llegará pronto
¡Te he de conocer!

En el sonido de la brisa
en las caídas de las gotas
que se precipitan una a una
entonando bellas notas.
Asoma tu voz
como vaso de agua
que apaga la sed de amor.
Eres incansable melodía
que aquieta lo que dentro llevo
y en espera, mi alma ansiosa
con cuerpo de mujer
está…

Busco en la tormenta de esta noche
revoltosa, aferrada a mi almohada
agitada por el sonido
acelerado del corazón;
tenerte en cada palpito,
en mi musa inspiración,
con los destellos del amor.

¡Cuánta alegría siento hoy!
al saber lo que la vida
en este día me regalará
en respuesta a mi oración.
Miro, una y otra vez tu fotografía
y busco en ella descubrir
lo que en tus ojos anhela tu corazón.

A lo lejos
en continua telepatía, te atraigo
acortando el tiempo y la distancia
invitándote en una noche mágica
a que dos corazones encuentren
un sincero y verdadero amor.
Solos, tú y yo.

 

  Gabriela Toruño Soto
Puntarenas – Costa Rica

 

                             

Revista Dúnamis   Año 10   Número 10    Noviembre 2015
                                    Páginas 20-21

El Dormir

 

El Dormir

El dormir es lo único que me queda.
En días como estos, es todo lo que anhelo.

Descansar de todo lo malo que me está pasando.
Olvidar por un instante que quiero quererlos.

El dormir, es mi automóvil que va a 120km/hr.
Ya que con el, puedo volar sin remordimientos.

¡Mi almohada que es mi fiel desahogo!
Quién soporta un mar de lágrimas, al dormir.

¡Mis dulces sábanas que me cubren del mal!
Suaves y frías como las nubes.

Es solo cuando despierto, que me doy cuenta….
Que estaba dormida y que no existías.

Me quiero engañar
pero es el sueño,
que en un par de horas debe acabar.

¡Tengo que sanar con el dormir!

 

                 Gina Barrios M.
Ciudad de Guatemala – Guatemala

Revista Dúnamis   Año 10   Número 10   Noviembre 2015
                                   Página 19