El demonio en el espejo

 

El demonio en el espejo

 

Hace tiempo que te esperaba – decía aquel sujeto con una carcajada – mientras  tanto yo guardaba silencio. Luego replicó: no piensas decir nada, ¿crees que conmigo funcionará tu manipulación, tus mentiras? ¡Sé quién eres! A lo cual con gran irá grite: ¡Cállate!, ¿Porque insistes cada día; mañana, tarde y noche, en atormentarme?

Riéndose responde: ¿Cuál tormento hablas?, si solo te recuerdo quién eres… o ¿eso te duele? Tu silencio dice mucho… ¿No vas a intentar engañarme o al menos persuadirme?, como lo haces con todos, usándolos a tu antojo y a tu favor; mintiéndoles en sus caras, teniendo la hipocresía de reír y llorar con ellos como si nada. ¿Acaso no es un poco de justicia el tormento del que tanto te quejaste al principio? Además es muy divertido para mí. – lo decía mientras reía. Sin poder aguantar más, antes de que siguiera, volví a gritarle con desespero: ¡Por qué no te callas!, ¡Cállate!, trágate tus palabras y cuestionamientos, es infamia lo que dices…

Me interrumpió con una carcajada: Si es así mírame fijamente y sostenlo ante mí, a ver si puedes creerte tus mentiras. ¡Cállate mejor!, es momento que tomes la decisión que tanto evades, deberías escuchar un poco a tu conciencia – suelta una risilla. Claro, si es que la tienes, antes de que siguiera, le grité: ¡Maldito sofista! ¡Que te calles!

Y cegado por el odio, lo agarré con mis manos y lo golpeé hasta tenerlas ensangrentadas, y contemplé con gran placer el silencio que ahora se encontraba en la habitación, pues estaba rodeada por miles de pedazos que hacían parte de él…

 

                 Daniel A. Contreras Castro
                   Villavicencio – Colombia

             

Revista Dúnamis   Año 9   Número 9   Octubre 2015
                                   Página 8

Comments

comments

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *