Monthly Archives: November 2015

Regia Decisión

 

 

Regia decisión

Dos madres ovejas, acompañadas de un corderito, comparecieron ante el león con el siguiente dilema:
Mi señor, ambas vivimos juntas y dimos a luz el mismo día, mas su cordero nació muerto y el mío vivo, pero los cambió…
¡Mentira, mi rey! Su hijo era el muerto y el mío es el vivo.
Y así discutieron, hasta que el león pidió silencio y vertió su veredicto.
¡Guardias! Partan en dos al corderito, rellénenlo de papas y ásenlo. Lo comeré en cuanto esté listo. A las madres, guárdenlas para mañana.
Rey, ¿pero su justicia salomónica? suplicó una de las ovejas.
Soy el rey y aplico la salomónica ley del más fuerte. ¡Tráiganme la salsa!

    
                               

                   Armando  Escandón Muñoz
                         México D.F. – México

    
                                

Revista Dúnamis   Año 9   Número 7    Agosto 2015
                                    Página 24

Dualidad: Miedos y Recuerdos

 

 

DUALIDAD: MIEDOS Y RECUERDOS

Estaba silenciosa la noche, y el cielo carecía de brillo. No había luna, y las gélidas estrellas se habían arropado con gruesas nubes negras. El reloj marcó las onces y estoy sentado en la casa de campo pensando en las viejas historias que me hacía mi abuelo, hace diez años. Historias terroríficas con las cuales impedían que saliera de noche. Hacía mucho tiempo que no visitaba el campo. Los muchachos, quienes fueron mis amigos de infancia, me invitaron a una fiesta en la que se amanecería. Les dije que me quedaría en casa con mis padres hasta la media noche y luego iría para estar con ellos. No conozco el miedo. Es la doce, y con una linterna alumbro el sendero que tránsito. Los grillos entonan un nostálgico canto, y el viento emite un silbido de mal auguro. Inmediatamente crucé el río comencé a escuchar unos pasos algo distante, pero cada minuto más cercanos, pensé que la mente me engañaba, pero no; entonces traté de engañarla a ella pero fue inútil. Llegaron a mi cabeza las viejas historias. Y de repente comencé a sentir que alguien me pisaba los talones. Miré hacia atrás y no vi nada. Mi corazón tembló, y mis pies se pusieron livianos cómo el viento. Emprendí la huida, y al hacerlo dejé de sentir el invisible ser que me perseguía, y me sentí aliviado, aunque no por mucho tiempo, ya que bruscamente me estrellé contra un horrísono ser (el mismo que me perseguía). Era más horrible de lo que me habían narrado, no cabía en la imaginación de nadie. Mis piernas se debilitaron, al oír la mefistofélica y espectral voz que dijo: “a mí nadie se me escapa” Al ver el ademan de sus horribles manos, me desmayé. Al otro día aparecí en la iglesia, sin saber quién me llevó. No tenía un rasguño, pero mi mente aún no coordinaba, y por dos días de mi boca no salieron palabras.

                                   

             Leugim Sarertnoc
            (Miguel Contreras)
Dajabon, República Dominicana

 

Revista Dúnamis   Año 9   Número 7    Agosto 2015
                                    Página 23

Cuadro Impresionista

 

 

Cuadro Impresionista

En el instante
donde miro
hay un cuadro impresionista,
mil hechos podrán ocurrir
pero no sucederá nada.

Se forma allí….
Las gentes y los perros juegan
con los huesos que pertenecieron a otros,
los jóvenes proclaman
las últimas sílabas del desamparo
y no pasa nada.

Mañana quizás
Otros jóvenes
con cascos de robot,
se repartirán un domo
Hipotecado de hollín y grafitis.

Escribo,
hago correr la tinta
y no pasa nada…
Simplemente el reto
de evitar el infarto…
¿Qué habrá más allá
del consuelo de los dogmas?

¿Qué habrá más allá
de árboles que nacieron
bajo el patrocinio
de frijoles transgénicos?

¿Quiénes habrán de repartirse
el destino de gentes
como cartas de un póquer amañado?

A unos treinta metros bajo tierra
crecerá el cuadro impresionista,
Fermentado de gusanos y lombrices.
Gentes que me miran
se debaten entre existir y soñar
y nunca pasa nada.

 

           Alexander Anchía Vindas
Barrios del Sur, San José – Costa Rica



Revista Dúnamis   Año 9   Número 7    Agosto 2015
                                    Páginas 21-22

Un Día en el Ciberespacio

 

Un Día en el Ciberespacio

 

Un día cualquiera en el ciberespacio…

Ella: ¡Hola amigo!, ¿cómo has estado?
Él: Bien amiga, y tú, ¿cómo has estado?
Ella: Pues bien, pasando la vida con los problemas de siempre, estudiando en la medida de lo posible ya que este año acabo la carrera y llevando todo con la monotonía que conoces, pero eso sí, extrañándote como no tienes idea.
Él: (Toma un respiro profundo, sintiendo muy en el fondo que Ella no debió decir esas palabras) Ah, caramba.
(Un sepulcral silencio se apodera del clima)
Él: Y dime, ¿ya estás rindiendo las pruebas finales, o aun no?
Ella: Pues la verdad que no sé, entre el trabajo y los problemas se me ha quitado de la cabeza todo el sentido de responsabilidad, pero creo que el miércoles comenzaré los dichosos exámenes finales.
Él: No me parece que andes dejando los estudios de lado, sabes perfectamente que ellos, tarde o temprano, podrán servirte de algo más que tener un simple cartón colgado en tu pared.
Ella: ¡Ay por Dios!, suenas como mi padre.
Él: Es tal vez porque podría ser tu padre.
Ella: ¡Que ganas las tuyas de exagerar! Si apenas tienes 6 años más que yo. Por ejemplo, el idiota de mi enamorado me lleva como 9 años de diferencia, y nadie dice nada. Bueno, en verdad, ex enamorado.
Él: (Un tanto desconcertado por no saber ni que tenía que ver su enamorado aquí ni qué diablos responder) ¿Ex enamorado? Vaya, sí que me he perdido noticias desde que me fui.
Ella: Sí pues, desde que te fuiste y me dejaste sola y abandonada en mi destino. ¡Cruel!
Él: …

Ella: Claro pues, te deshiciste de tus obligaciones y huiste de mí.
Él: En verdad no entiendo por qué me dices eso, además, no entiendo qué tiene que ver el hecho de que me haya ido con el tema de tu pareja o ex pareja, no sé.
Ella: Tiene mucho que ver querido, la última vez que nos encontramos, aquel día en que me recogiste después de haber estado con él pasando un tedioso día, me dijiste que, entre otras cosas, huías de la ciudad y de su gente… y pues, yo soy parte de la gente, ¿o no?
Él: Graciosita eres.
Ella: No más un poquito.
Él: Bueno, bueno cambiando de tema… ¿cómo está tu familia?
Ella: Bien, pero… ¿no te interesa saber por qué estoy sola?
Él: No.
Ella: ¡Atorrante! ¿Tanto te ha cambiado ese nuevo mundo el sentimiento hacia mí?
Él: (No ha cambiado absolutamente nada, te sigo queriendo con la misma intensidad que antes, no lo sientes, ¿acaso no te das cuenta, maldita sea?) Probablemente. Todo cambia “querida”, la vida es en sí un movimiento constante de hechos y creo firmemente que lo que no funcionó en su momento, no va a funcionar nunca. Además, no entiendo por qué es que tienes que volver sobre ese tema que ya estaba cerrado, mira cuánto tiempo ha pasado ya.
Ella: ¡No lo sé! Me siento sola, ya no es lo mismo sin ti.
Él: (Intentando por todos los medios de no mandarla a la porra léase, a la mierda) Pues sola no estás, tienes a tu familia, a tus amigos y amigas del instituto, no sé, tanta gente que conoces.
Ella: Pero… pero yo solo pienso en ti. No sabes cuánto extraño nuestras charlas y esas caminatas por el parque en donde nos besábamos a escondidas, haciendo de lo prohibido un reto.
Él: (El estupor es inminente) Si pues, buenos tiempos, buenas charlas, no hay forma de negarlo…
Ella: Si, y las veces que venias por mí, desde tan lejos solo para verme…
Él: (No aguantando más) ¿Se puede saber sinceramente por qué has venido con este tema?
Ella: ¡Porque te extraño!
Él: (Ofuscado) ¡Vaya entonces que esperaste tiempo para entender que te quería de verdad! Sin embargo, lamento decirte que ya es tarde.
Ella: ¿Por qué?
Él: Por dos motivos: el primero porque no pienso regresar a la ciudad nunca más y segundo porque estoy viviendo con mi novia, una mujer maravillosa que me ama de verdad y no se anda con juegos de niña engreída.
Ella: (con la ironía que la caracteriza) ¡Felicitaciones! Pero sé con toda certeza que no durarás más de un año con ella contando desde el final de esta conversación.
Él: Ja, ja, ja… ¿Qué? ¿Ahora eres pitonisa?
Ella: (Con la confianza igual de grande que su ego sentenció) No, soy la dueña de lo que tú ya no puedes entregarle a nadie más: tu corazón.
Él: (ahí tienes razón, me jodiste) Es lo que siempre admiré de ti, tu buen sentido del humor… En fin, es tarde y tengo que irme, las obligaciones de un futuro esposo no esperan. Fue un gusto el volver a hablar contigo… y no te preocupes que te mandaré los partes de mi boda.
Ella: Corrección querido, de nuestra boda.
Él: (con lágrimas brotando de sus ojos, no sabiendo si son de alegría o nostalgia, tristeza o frustración, o quizá todo junto) Adiós.
Ella: Yo diría hasta pronto…

 

I. Fernando Cáceres A.
          Lima – Perú



Revista Dúnamis   Año 9   Número 7    Agosto 2015
                                    Páginas 18-20

En Alas del Tiempo

 

 

    EN ALAS DEL TIEMPO

Para José Alberto Agüero Soto

Como gotas de lluvia en alas del tiempo,
una a una caen en un solo pensamiento.
Llora tu alma,
ansias de ese amor que entre penumbras,
día a día va muriendo sin darse cuenta…
de cómo y por qué pasó

Tu alma entrega tus bondades
abriendo el corazón,
entre cardos, espinos y suspiros,
sueños, risas, llantos,
vives emociones, alegrías y sin sabores.

Por un amor sin entrega
el alma llora de dolor.
Miras al cielo y clama
y el corazón implora a ese ser…
por el cual constante, luchas
en la quietud, adentro.

Hombre que amas con intensidad,
aunque te hieran una y otra vez más.
Entre laberintos camina tu alma,
vida que serpentea entre un jardín
de lindos sentimientos; a la espera de un final feliz.
¿Corazón porque lloras?
¿Corazón por qué sufres?

Por una mujer que no valora:
tus esfuerzos, tus bondades, tus caricias,
tus suspiros, tus besos y esa entrega.

Hombre que amas sin límites
más allá del ocaso en un atardecer…
viendo la lluvia caer como al amanecer,
saliendo el sol que va alumbrando,
como faro al anochecer.

Con la presencia de ese ser: “Ser Supremo”,
¡que día a día está presente en el caminar por ésta vida!
¿Corazón por qué lloras?
¿Corazón por qué sufres?

Hombre que no se doblega ante el dolor
por aquel, aquel amor:
que entre risas, alegrías, y llantos,
ansía en una mueca de dolor…

A ese gran amor.                     

                                   

  Gabriela Toruño Soto
Puntarenas – Costa Rica

                             

Revista Dúnamis   Año 9   Número 7    Agosto 2015
                                    Páginas 16-17